El Quinto Regimiento


EL QUINTO REGIMIENTO
DE MILICIAS POPULARES

 LA FUNDACIÓN

 El Quinto Regimiento se forma en Madrid los primeros días de la sublevación, cuando la atención de las organizaciones políticas y sindicales estaba centrada en la neutralización de aquella. No quedan, por esa razón fuentes documentales directas sobre su creación, máxime cuando no hubo un acto formal fundacional. Esta carencia explica el que existan versiones distintas, cuando no contradictorias, sobre la creación del Quinto Regimiento.
 
Según la canción popular, el Quinto Regimiento fue fundado el 18 de julio por el Partido Comunista en el patio de un convento, destacando las figuras de Líster, El Campesino, Galán, Modesto y el comandante Carlos.
 
Para el historiador Eduardo Comín Colomer y Enrique Castro Delgado, miembro del Comité Provincial del PCE de Madrid, la creación del Quinto Regimiento es obra de este último. Tras la toma del Cuartel de la Montaña las MAOC[1] de Cuatro Caminos con el comandante Fernández Navarro, el oficial retirado de la Guardia Civil Francisco Galán y los dirigentes Villasante y González al frente vuelven a la popular glorieta madrileña. Allí se les unen Manuel Carnero y Enrique Castro, quien, según su propio testimonio, había recibido órdenes de diversos miembros del Comité Central del PCE. Castro mandará incautar el convento de los Salesianos de la calle Francos Rodríguez y, convocando a los Radios comunistas de Cuatro Caminos y Chamartín de la Rosa, organizará los primeros grupos de milicias, siendo nombrado comandante-jefe del que llamará Quinto Regimiento.
 
En “Guerra y Revolución en España”, la historia de la guerra civil dirigida por Dolores Ibárruri, no se precisa el día de la creación del Quinto Regimiento. Después de referirse a la formación de los primeros grupos de milicias y a la incautación del convento de los Salesianos se afirma:

“Días más tarde, en ese cuartel de Francos Rodríguez, el Partido Comunista constituyó el glorioso Quinto Regimiento de Milicias Populares. Asistieron al acto de su fundación los miembros del Buró Político y del Comité Provincial de Madrid. Entre ellos José Díaz, Dolores Ibárruri, Pedro Checa, así como Enrique Líster, Juan Modesto y otros”.

Juan Modesto, responsable nacional de las MAOC, también se refiere a la fundación del Quinto Regimiento, si bien tampoco especifica el día en que tuvo lugar:

“El día 20, a la noche, la dirección del PC acuerda comenzar a reorganizar las milicias. Mi última gestión como responsable nacional de las MAOC consistió en transmitir personalmente a todos los distritos de las MAOC que recorrí, así como a los comités de radio del Partido, las directivas que recibí, en nombre de la dirección del Partido, de los camaradas Pedro Checa y Francisco Antón de concentrar a todos los milicianos en Francos Rodríguez, en el edificio abandonado del viejo convento de los Salesianos, donde ya se habían instalado las MAOC de la barriada obrera de Cuatro Caminos y donde fue organizado el 5º Regimiento. Igualmente se indicó intensificar la recluta de voluntarios en las distintas barriadas y su traslado posterior al cuartel del Quinto. Allí participé en la reunión constitutiva del mismo, a la que asistieron los camaradas José Díaz, Dolores Ibárruri, Pedro Checa, Francisco Antón, Daniel Ortega, Victorio Codovilla y yo, por mi responsabilidad de las MAOC, así como algunos responsables de las milicias de distrito.

En aquella reunión donde nació el Quinto Regimiento no se nombró a nadie comandante, ni comandante en jefe. El jefe del Quinto era de hecho el Partido, sin personalizar todavía en nadie. Lo que sí ocurrió es que aquellos camaradas que habían dirigido las milicias de distrito y tenido responsabilidad en ellas, continuaban haciéndolo, aunque no todos. Y de ahí el que, a pesar de la constitución del Regimiento, subsistieron durante algún tiempo diversas organizaciones milicianas, que en el desarrollo del Quinto fueron incorporándose a éste, ocupando puestos de dirección los camaradas que más se habían distinguido en su organización y en los primeros combates”.

Enrique Líster, luego comandante jefe del Quinto Regimiento, adelanta la fecha de su creación y destaca la participación de las MAOC en la formación de los primeros batallones de voluntarios:

“El día 17 de julio, tomando como base las MAOC (Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas), creadas anteriormente como fuerzas de protección contra las maquinaciones fascistas, comenzaron la formación de cinco batallones de voluntarios. El 5º Batallón tenía como zona de reclutamiento y organización la barriada de Cuatro Caminos.

Uno de los primeros y más activos organizadores del 5º Batallón fue Arturo Arellano[2] –que luego murió a frente de una Brigada-. El día 20, después de participar en el asalto al Cuartel de la Montaña, el 5º Batallón, al volver a Cuatro Caminos, decidió ocupar el convento de los Salesianos, en la calle de Francos Rodríguez, y transformarse en 5º Regimiento de Milicias Populares”.
 
En sus Memorias, Santiago Álvarez, comisario de un batallón del Quinto Regimiento y luego de la 1ª Brigada Mixta y la 11ª división, señala:

El 18 de julio de 1936, los camaradas del partido y de las MAOC de Cuatro Caminos, se hacen cargo del edificio del convento de los Salesianos en dicha barriada, que se hallaba abandonado. El 20 de julio, la dirección del PCE (José Díaz, Pedro Checa, Dolores Ibárruri y Antonio Mije) designa como organizadores del 5º Regimiento de Milicias Populares a los camaradas Carlos Contreras (Vittorio Vidali), Pedro Checa, un camarada alemán que llamábamos Pablo (se trata de Mariano de Pablo), Enrique Castro y Francisco Barbado.

A comienzos de noviembre pasó a ser jefe del Regimiento Enrique Líster...”.

Vittorio Vidali[3] relata así la creación del Quinto y su incorporación al mismo:

“Una vez tomado el Cuartel de la Montaña, donde varios oficiales habían preparado la sublevación confiando en apoderarse de la capital, me fui al local del Partido Comunista de España y me puse a su disposición para todo aquello que pudiese o supiese hacer. Encontré en él a Pepe Díaz, secretario general del Partido, junto con otros dirigentes. Me dijo que fuese al barrio de Cuatro Caminos, donde algunos obreros habían ocupado un convento. Con un viejo fusil en bandolera y acompañado de diez o doce camaradas, montados en un camión, partí hacia el lugar donde acabamos por instalar la Comandancia del 5º Regimiento”.

Como señala Juan A. Blanco en su libro El Quinto Regimiento en la política militar del P.C.E. en la Guerra Civil, no parece que llegase a tener lugar ninguna reunión formal de constitución del Quinto Regimiento, ni que éste empezase a existir antes del 20 de julio. Algunos de aquellos a quienes se atribuye su fundación, caso de Líster, tardaron en incorporarse al Quinto algunos días y otros, como Enrique Castro, tendrán un papel destacado, como reconocen la práctica totalidad de las publicaciones más recientes.

Algunas cuestiones están hoy fuera de duda: el papel clave que juegan las MAOC, en especial las de Cuatro Caminos, el hecho de que el Quinto se iniciara a partir del 5º Batallón de voluntarios que organiza el comandante Fernández Navarro y que el proceso de creación y organización lo dirige el Partido Comunista.

Producida la sublevación, las distintas organizaciones políticas y sindicales procuran conseguir armas y formar grupos de milicianos. El PCE y sus MAOC hacen los mismo. Desde el Ministerio de la Guerra algunos miembro de la U.M.R.A. (Unión Militar Republicana Antifascista), con el teniente coronel Hernández Saravia a la cabeza, organizan cinco batallones de voluntarios al mando de los tenientes coroneles Mangada, Marina y Lacalle y los comandantes Sánchez Aparicio y Fernández Navarro. El 5º Batallón tenía como zona de reclutamiento la barriada de Cuatro Caminos, siendo destinados a este batallón, junto a Fernández Navarro, los capitanes Miguel Gallo[4] y Eutiquiano Arellano[5]. Contaban para armar el batallón con unos 300 fusiles y dos ametralladoras.

Según Manuel Carnero, dirigente del Radio Norte del PCE y sublevado en Jaca con Galán, el 5º Batallón se formó con milicianos del Radio Norte que él dirigía junto a Enrique Castro. Con el apoyo del capitán López Mejías, también sublevado en Jaca, obtienen para las MAOC y los miembros de la JSU la mayoría de los fusiles y las dos ametralladoras, ya que eran los únicos que conocían su funcionamiento. Este 5º Batallón participa en la toma del Cuartel de la Montaña y a la vuelta a Cuatro Caminos ocupan el convento de los Salesianos de la calle de Francos Rodríguez, estableciendo allí el cuartel del Batallón.

Paralelamente, otros destacamentos de las MAOC y otros radios del PCE arman y organizan diversos grupos que salen hacia la sierra, Toledo, Alcalá y Guadalajara, participando activamente en esta tarea los jefes de las MAOC y dirigentes como Antonio Mije y Pedro Checa. Al cuartel de Francos Rodríguez se van a incorporar milicianos enrolados por el Radio Norte y otros Radios del PCE y la JSU de Madrid. El Radio Norte será el responsable de este cuartel en los primeros días, tal como aparece en el Mundo Obrero del 21 de julio de 1936, aunque este Radio enrolará también milicianos en el Cine Noveldi de la calle Bravo Murillo.

A pesar de que se considere creado el Quinto Regimiento el día 20, hasta finales de julio no se utilizará este nombre. En Mundo Obrero de 21 de julio se habla del “5º Batallón de Milicias Populares”. El primer núcleo de milicias que sale hacia la sierra se llama 5º Batallón, marchando a Somosierra al mando de Francisco Galán con García del Val de responsable político. En las fichas de milicianos del Quinto y en el periódico que publica la fracción comunista del frente de Somosierra se le seguirá denominando 5º Batallón durante un tiempo.

El Quinto Regimiento es desde su inicio, más que una unidad militar, un centro de reclutamiento y de instrucción. Para ello se establece en el cuartel de Francos Rodríguez, pero paralelamente lo hace también en la Sierra madrileña. En el cuartel se instruye y arma a milicianos reclutados por los distintos Radios de Madrid, mientras que en el Guadarrama se organizan los primeros grupos con un responsable a los que se pretende dar una cierta instrucción y cohesión militar.

En Navacerrada y Somosierra Modesto y Francisco Galán organizan los núcleos de los que serán algunos de los batallones más famosos del Regimiento: el Thaelman y el Móvil Campesino. En Villalba, Guadarrama, El Escorial, Collado Mediano y otros pueblos, hombres del Quinto como Cecilio Arregui, Enrique Zafra y Gonzalo Pando inician el reclutamiento. En la sierra se producirá la incorporación de grupos dispersos a las primeras unidades del Regimiento. De la Sierra saldrán los milicianos que integran algunas de las primeras Compañías de Acero. Con el apoyo de los campesinos el Quinto Regimiento creará en los frentes de la Sierra los primeros servicios de Intendencia y Sanidad.

A los pocos días de iniciarse la contienda aparece en el frente del Guadarrama la primera unidad organizada en Madrid por el Quinto Regimiento, la Primera Compañía de Acero, que viene al mando del capitán Manuel Márquez y en la que actúa de capitán Francisco Barbado. Con una cierta organización militar entra en combate al grito de “Paso al Quinto Regimiento”. Es la primera vez que se oye ese nombre en el frente. El nombre se popularizará y jugará un papel importante.

LAS MAOC

Como hemos visto, los destacamentos de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC) constituyen el núcleo de algunos de los primeros grupos de milicias comunistas que van a servir de base para la formación de varias unidades del Quinto Regimiento.
 
La historia oficial del PCE dirigida por Dolores Ibárruri centra la creación de las MAOC entre febrero y junio de 1933. Tagüeña afirma que el PCE empezó a organizar las milicias en la primavera de 1933, siendo su jefe un joven vasco conocido como “Alcalde”. El líder comunista Matorras, en su libro El comunismo en España (1935) señala:

“[...] en una reunión celebrada en el mes de mayo por el Buró Político del Partido, la delegación de la Internacional Comunista planteó la necesidad de crear una organización antifascista de frente único que estuviera controlada por el Partido y se encargara de llevar a la realidad la creación de milicias” .
 
Modesto, responsable nacional de las MAOC a partir del verano de 1934, afirma lo mismo. Aunque en su libro Soy del Quinto Regimiento dice que las MAOC se crearon a finales de 1933, en otro de sus escritos, Al servicio del pueblo, afirma:
 
“Si el curioso historiador o lector curioso se interesa por sus antecedentes, que no pierda el tiempo, son una cosa nueva, original, que crea el pueblo, que hace sus primeras armas en las manifestaciones de mayo de 1933, donde aún bisoños, son sorprendidos por la fuerza pública, aún sin darle tiempo a sacar su sencilla pistola, como cae gravemente herido en aquellas manifestación Julio Zamolea al que la prensa califica en los cotidianos del día 2 de mayo, de pistolero”.
 
En febrero de 1934 se publica un folleto firmado por S. Guerra titulado Cómo se organizan las MAOC. En él se afirma que las MAOC están integradas por jóvenes obreros y campesinos y otros antifascistas. Está organizadas en escuadras, secciones y centurias, cada una con un delegado técnico y otro político, encargados de su funcionamiento. Territorialmente se estructuraban en milicias de aldea, empresa o radio, residiendo su ejecutivo en Madrid.
 
En Madrid, la organización de las MAOC se divide en cuatro distritos, según los puntos cardinales. Al mismo tiempo se las conoce por el nombre del barrio-guía: a las del distrito Norte se las conoce como “de Cuatro Caminos”; las del distrito Oeste, como las “MAOC del Puente de Segovia”; las del distrito Este se llaman indistintamente de las Ventas, de Chamberí, incluso de Manuel Becerra; y en las del Sur, a las de Vallecas, sus integrantes llamaban también “de Pacífico”.
 
En un Boletín Interior del Radio Sur del PCE de Madrid se establece que cada célula debe nombrar un responsable de las MAOC para conectar a éstas con las distintas células, haya o no militantes de las MAO en esa célula. A cada célula se le asignará una fábrica para crear en ella un grupo de MAOC en unión con las Juventudes Comunistas. Cada célula reclutará obreros de todas las tendencias de la barriada para formar MAOC de barriada. Se establecen contactos semanales entre célula y MAOC de barriada.
 
Al margen de Asturias, la actuación de las MAOC en octubre de 1934 se circunscribe a Madrid. Según Modesto: “las MAOC de Madrid y de Villalba participan activamente en el Puente de Segovia y a las 12 del 4 de Octubre (...) se hacen dueños de la situación; en Cuatro Caminos se baten con la fuerza pública (...). En Villalba se declara la huelga general en toda la comarca y las MAOC vuelan los puentes para obstaculizar la salida de fuerzas contra Asturias”.
 
Después de octubre la actividad de las MAOC se limita prácticamente a la protección de las concentraciones populares de la Casa de Campo y en El Pardo, haciendo frente a los pistoleros de la derecha. Con el triunfo del Frente Popular la labor inmediata de las MAOC se ampliará también a la participación y protección de las manifestaciones que por la amnistía y contra la amenaza de golpe de Estado se realizan en Madrid del 17 al 19 de febrero.
 
Los estatutos que las MAOC presenta para su legalización tras el triunfo del Frente Popular las definía como organizaciones centradas oficialmente en la defensa “de los trabajadores, de sus organizaciones, de la prensa, locales, actos, concentraciones y manifestaciones del pueblo, tomando sobre sí la responsabilidad del orden y la seguridad”, lo que realizan con cierto éxito. Y añaden: “Poner fin a los asesinatos de vendedores de la prensa obrera”. Desde el 29 de febrero de 1936, en que hacen una demostración a la salida del mitin de la plaza de toros a favor de la amnistía, participan públicamente en diversos actos, enfrentándose en la calle con los grupos de choque de matiz fascista. Como señala Juan A. Blanco, realizan ciertos actos de sabotaje y boicot, preparan huelgas, servicios de vigilancia e información, etc. A pesar de lo que algunos autores han sostenido durante años, la presencia de las Milicias en la época del gobierno del Frente popular no obedeció a ningún plan revolucionario inmediato.

En cuanto a los mandos de las MAOC no se dispone de información suficiente. Tagüeña habla del vasco conocido como “Alcalde” como su primer jefe nacional. De Juan Fernández “Juanito”, dice Mundo Obrero con ocasión de su muerte que era jefe de las MAOC y “su principal organizador” y desde hace años del “Comité Nacional de las Milicias Populares”. En el verano de 1934 Modesto fue designado responsable nacional de las MAOC bajo la dirección inmediata de Pedro Checa, Secretario de Organización del PCE. Los jefes de Madrid eran Juan Fernández y Agustín Lafuente.

En cuanto al número de integrantes de las MAOC tampoco se dispone de datos muy precisos. Para mayo de 1936 se da la cifra de 2.000 milicianos. En Guerra y Revolución en España se afirma que las MAOC contaban en Madrid con unos 1.500 milicianos antes de la sublevación. Para estas mismas fechas, Modesto daba la cifra de 4.000 miembros de las MAOC.

En los días previos a la sublevación, grupos de milicianos recorrían las calles durante la noche, especialmente en Madrid. En las casas de la JSU, en las Radios y sedes del PCE se esperaba la sublevación y se preparaba la respuesta, chocando siempre con el mismo obstáculo: la falta de armas.

Según Modesto, a partir del 16 de julio las MAOC fueron alertadas y concentradas en los puntos clave. Cada distrito conoce su misión y goza de iniciativa. Las MAOC de Madrid tienen su puesto de mando en la calle Piamonte. Cuando la rebelión se considera inminente, el PCE y las MAOC tratan de conseguir armas como sea, constituyéndose en el armazón que permitió la creación de los primeros grupos de milicianos. Al mismo tiempo, al ordenar el día 20 de julio la dirección nacional de las MAOC que todos sus destacamentos organizaran la recluta de voluntarios en los locales del PCE y se concentraran en el cuartel de Francos Rodríguez, estaban poniendo las bases de lo que sería el Quinto Regimiento de Milicias Populares.

LOS PRIMEROS COMANDANTES

En cuanto a la jefatura del Quinto Regimiento ya vimos cómo Castro Delgado se la atribuye desde su inicio. Modesto considera que cuando el Buró político decide enviar a varios dirigentes para organizar el Regimiento no se nombra ningún comandante jefe. En Guerra y revolución en España no se hace referencia a la jefatura de Castro, ni tampoco en las obras de Vittorio Vidali. Según Modesto, el Partido Comunista designó una jefatura del Quinto Regimiento por primera vez el 20 de septiembre, nombrando para la misma a Carlos Contreras, Enrique Líster y a él mismo. Sin embargo, como señala Juan A. Blanco, el Quinto Regimiento tuvo siempre comandante-jefe y tuvo uno solo, tal como se puede comprobar en las fichas de los milicianos del Regimiento, en Milicia Popular y otros órganos de prensa comunistas, y como reconocen diversos dirigentes del PCE y destacados miembros del Quinto Regimiento como Líster, Barbado, Ortega y Santiago Álvarez.
 
No se puede precisar la fecha, pero sí afirmar que Enrique Castro fue designado por el Buró Político como comandante-jefe del Regimiento. En el número de Milicia Popular del día 30 de julio se hace referencia a Castro como comandante-jefe del Quinto Regimiento. En Mundo Obrero del 28 de julio se afirma que la la dirección del PCE le encarga la dirección y organización del Quinto Regimiento junto a responsables del Radio Norte. Sin embargo, en aquellos primeros días de vida del Quinto Regimiento las cosas no debían estar tan claras, máxime cuando el Regimiento existía más en la Sierra que en el cuartel de Francos Rodríguez.
 
Así, el Mundo Obrero del 25 de julio se refiere a Francisco Barbado como comandante-jefe del Quinto Regimiento. De nuevo en el número correspondeinte al 30 de julio se dice que Barbado es su comandante-jefe, considerando a Enrique Castro como comandante del batallón Acero. Por otro lado, Barbado afirma que en los primeros días el comandante-jefe fue Carlos Contreras pero, pasados unos días y teniendo en cuenta la nacioalidad italiana de Carlos, Enrique Castro, hasta entonces segundo comandante, pasó a jefe del Regimiento.
 
Desde el 30 de julio Enrique Castro aparece regularmente en Milicia Popular como comandante del Quinto Regimiento, hasta el 19 de septiembre, momento en el que Enrique Líster es nombrado comandante-jefe del Regimiento. Seguirá siéndolo hasta la disolución del mismo. A partir de octubre, cuando se inicie la formación de la 1ª Brigada Mixta, será su jefe nominal, limitándose a firmar las decisiones de Carlos Contreras y el Buró Político del PCE, con una mayor vinculación en los días de la defensa de Madrid en noviembre.
 
El alma del Regimiento será Carlos Contreras (Vittorio Vidali), y así se reconoce unánimemente. Desde su incorporación al Regimiento será su comisario político y, según diversas fuentes, principal responsable de la formulación de la política del PCE respecto a la formación del ejército popular republicano.
 
En los primeros números de Milicia Popular se hacen frecuentes referencias a Francisco Barbado como segundo comandante. Sale para el Guadarrama con la “Primera Compañía de Acero” y en octubre vuelve al trabajo sindical del PCE.
 
De la intendencia del Regimiento se encargará el diputado comunista por Cádiz Daniel Ortega Martínez. Con Carlos Contreras y Benigno Rodríguez (jefe de la Comisión de Trabajo Social) formarán el núcleo directivo del Regimiento. Benigno Rodríguez dirigirá la Comisión de Trabajo Social o Comisió Política, sección fundamental del Regimiento.
 
Desde los primeros días se incorporarán al Quinto Regimiento varios militares profesionales que instruirán y mandarán las primeras unidades.
 
Francisco Galán. Miembro del PCE e instructor de las MAOC antes de la guerra. Saldrá para Somosierra el día 21 dirigiendo una columna en la que van el 4º y el 5º batallones de milicias. Comandante en el Quinto Regimiento, dirigió un tiempo el frente de Buitrago, participando posteriormente en la defensa de Madrid.
 
José María Galán, hermano menor de Fermín y Francisco, era teniente del Cuerpo de Carabineros cuando se produce la sublevación. Vinculado a la comandancia del Quinto Regimiento como jefe del Estado Mayor de las milicias dirigidas por su hermano, mandará la 3ª Brigada y posteriormente varias agrupaciones de Brigadas y Divisiones. Luego estuvo al frente del XXIII Cuerpo de Ejército hasta 1938.
 
Miguel Gallo Martínez, capitán de Infantería del cuarto militar del Presidente de la República, veterano de la sublevación de Jaca. Actuó como oficial de enlace de la columna de Francisco Galán. Mandará la 6ª Brigada Mixta, la 24ª División en Brunete y el X Cuerpo de Ejército. Comandante en el Quinto Regimiento, participará en la organización de sus primeras milicias cuando era el 5º Batallón.
 
Manuel Márquez Sánchez de Movellán, capitán de Infantería, enviado por la Inspección de Miicias que dirige Luis Barceló, actúa de instructor de la “Primera Compañía de Acero” a la que dirige en el fente de Guadarrama. Mandará en la Sierra fuerzas de la columna Mangada y posteriormente la Brigada 19ª, la 18ª División y el VII Cuerpo de Ejército.
 
Luis Barceló Jover, comandante del Batallón del Ministerio de la Guerra y miembro del PCE y la U.M.R.A., vinculado al 5º Regimiento, dirigirá la Inspección General de Milicias. Mandó un tiempo las fuerzas que intentaron tomar el Alcázar de Toledo y el “Grupo Barceló” del Quinto Regimiento. Después fue jefe de la 35ª Brigada, la 2ª División y el I Cuerpo de Ejército.
 
Eutiquiano Arellano, capitán de Infantería, fue otro de los primeros instructores del Quinto Regimiento y mandó en la Sierra algunas de sus Compañías de Acero. Fue el primer jefe de la 4ª Brigada, muriendo en Madrid en noviembre del 36.

Desde su fundación, el Quinto Regimiento dedica una especial atención a la instrucción de sus milicias. A través de la prensa, desde finales de julio realiza diversos llamamientos para que se incorporen instructores al mismo. Además de los ya citados, hemos de mencionar al capitán de Artillería Bozada, uno de los primeros; al comandante Rivas, organizador de la 2ª, 3ª y 5ª “Compañías de Acero” y luego responsable de Organización de la Comandancia Militar de Milicias; al capitán Enrique Martínez Laredo, que procedía del Cuerpo de Auxiliares de Infantería de Marina y que dirige en la defensa de Madrid uno de los Batallones de Choque del Quinto Regimiento a cuyo frente muere.

 

               De la instrucción diaria en Francos Rodríguez[6] se encargarán el capitán Beltrán y el militar portugués Oliveria, exiliado en España. Ambos participan en la organización de las “Primeras Compañías de Acero” y los “Cuatro Batallones de Choque” que se formarán en los días de la defensa de Madrid en noviembre. Oliveira dirige la primera Academia Militar del Quinto Regimiento y los primeros grupos de guerrilleros. En noviembre organiza y manda un batallón que lleva su nombre.

Otro mando del Quinto Regimiento en las primeras semanas de su existencia será García del Val, dirigente del sindicato de la confección. Sale de Francos  Rodríguez el día 21 de julio con la columna Galán y a fines de ese mes va al Guadarrama como representante político de la primera unidad del Quinto Regimiento, la “Primera Compañía de Acero” que manda Manuel Márquez. En octubre de 1936 pasó a ser miembro civil del Estado Mayor Central y con posterioridad fue Director General de Transporte por Carretera.

De entre los mandos de las primeras unidades del Quinto Regimiento que operan en los frentes de la Sierra destaca José Antonio Pérez Heredia, miembro del Comité Provincial del PCE de Madrid. Mandó el Batallón Asturias de la columna Mangada, con el que lucha en Navalperal, Las Navas y la Ciudad Univrsitaria, donde muere en noviembre de 1936. Cecilio Arregui organiza varios batallones Juventud Campesina en el cuartel del Quinto Regmiento de El Escorial, con los que lucha en el frente del Guadarrama de cuya columna pasa a ser jefe de Estado Mayor.

Como organizador del Primer Batallón del Quinto Regimiento, el Batallón Thaelmman, destaca junto a Modesto el comandante Ortiz, que dirigirá esta unidad en los frentes del Tajo. En la columna Galán, en Somosierra, destacará Valentín González “El Campesino”, quien dirigirá el batallón de choque Móvil Campesino en el frente de Buitrago y posteriormente en la defensa de Madrid. Mandó la Primera Brigada Móvil de Choque y luego la 46ª División en Brunete, Belchite y Teruel. Durante la batalla del Ebro fue destituido y terminará la guerra dirigiendo un centro de reclutamiento.

El Quinto Regimiento se va a extender pronto fuera de Madrid. Se crearán comandancias y centros de reclutamiento en distintas ciudades.

A los mandos de milicias se unirán los comisarios, que mantendrán la conexión de las distintas unidades con la Comandancia del Quinto Regimiento.

 


ESTRUCTURA DEL QUINTO REGIMIENTO.

 

 

Si la orientación política del Quinto la lleva el Buró Político del PCE, la dirección administrativo-militar corre a cargo de la Comandancia General del Regimiento, también llamado Mando General, organismo que articulará su actividad diaria mediante la división en las secciones propias de un Estado Mayor, aunque con algunos cambios y una estructuración de funciones y responsabilidades distintas y más elástica. Contaba con las siguientes secciones: Organización, Información, Operaciones, Servicios y Trabajo Social. Posteriormente se crearán otras: la encargada del trabajo en campo enemigo (guerrillas), la sección de vigilancia contra los fascistas y su eventual infiltración en el Regimiento y la técnico-militar ligada a la de Operaciones.

Las cuestiones básicas se deciden en las reuniones de los responsables de cada sección y, en ocasiones, personalmente Carlos Contreras y Daniel Ortega, responsable de Servicios, con la dirección del PCE.

La Comandancia General se reunía semanalmente para examinar la situación de los diferentes frentes y unidades del Quinto Regimiento. Periódicamente lo hacía con los responsables de los distintos cuarteles del Regimiento en Madrid y más esporádicamente con los existentes en otras provincias y comandantes de las unidades del Quinto que operaban en los frentes fuera de Madrid. También se realizaban reuniones a las que se invitaba a comandantes de unidades no integradas en el Quinto y a militares profesionales, junto a los responsables de sus unidades, reuniones a las que solía asistir algún representante de la Inspección de Milicias y del Estado Mayor Central. Los responsables de las distintas secciones mantenían estrecho contacto con los jefes de las secciones del Estado Mayor al que Carlos Contreras y Daniel Ortega pasarán a formar parte como “componentes civiles” al ser reorganizado en octubre del 36 por Largo Caballero. A partir de octubre la Comandancia amplía las relaciones con sus unidades y cuarteles, y todos los comandantes de Madrid y frentes cercanos deben presentarse diariamente en la Comandancia Central para entregar un informe escrito sobre sus fuerzas y recibir las órdenes oportunas.

               La Comandancia General tendrá su sede en un principio en el Cuartel de Francos Rodríguez, trasladándose en septiembre a Lista, 20. No tendrá un número definido de integrantes, ni tampoco las distintas secciones. En los primeros días el núcleo básico y mando político-militar estará formado por Enrique Castro, Francisco Barbado como segundo Comandante y Mariano de Pablo (Pablo el Alemán), y así aparece en Milicia Popular el 31 de julio de 1936.

La sección de Organización se encarga del encuadramiento de los nuevos milicianos, su selección, mandos, instrucción, formación de unidades, contabilidad, creación de nuevos cuarteles, etc. Como todas las milicias de la época trataba de inflar las listas que presentaban a la Inspección general de Milicias para así recibir mayores haberes y recursos. Hay documentación donde tras un fácil cálculo se puede ver que el prosupuesto, arriba o abajo, rondaba los dos millones de pesetas mensuales. La sección la gestionaban militares profesionales, bastante bien al parecer.

Desde Organización se controla el funcionamiento y administración de los distintos cuarteles y comandancias del Regimiento, comenzando por el de Francos Rodríguez, y la Comandancia General. El responsable del cuartel de Francos Rodríguez será Antonio Beltrán con el capitán Enrique Martínez Laredo de ayudante. Sólo en Madrid el Quinto Regimiento tenía 32 cuarteles.

La sección de Información depende en un principio del Comandante-jefe del Regimiento. Se encarga igualmente de los cometidos propios de ella en los Estados Mayores. Cuenta el Quinto Regimiento con un sistema de enlaces motorizados con las unidades de primera línea que muchas veces es utilizado por el propio Ministerio de la Guerra para obtener una información adecuada.

A la sección de Información está adscrito en un principio el Comité de Investigación que como los de otras organizaciones lleva a cabo en las primeras semanas una actuación represiva autónoma. Después de agosto esta sección de vigilancia pasará a depender de la Comandancia General y se centrará en el control de las posibles infiltraciones de facciosos en el Regimiento, llevando a cabo también labores de contraespionaje. 

La sección de Operaciones estaba dirigida directamente por Carlos Contreras que se incorporará en octubre a la correspondiente del Estado Mayor Central como civil. En esta sección se trataba de aquello que es propio de ella en cualquier Estado Mayor: planificación de la actividad combativa, acciones de guerra, actividades en los frentes, colaboración con otras unidades, etc. Tal como afirma Daniel Ortega, a esta sección llegaban las peticiones de las distintas unidades.

Con el apoyo de los militares profesionales se forma la sección Técnico-Militar a cuyo frente está Antonio Domínguez Costa. Se encarga de la formación técnica de los mandos de unidades que no son militares profesionales. A su cargo está también, en relación con la Comisión de Trabajo Social, la publicación  de octavillas y folletos sobre temas de técnica militar.

En Servicios se agrupaban las clásicas subsecciones de Intendencia, Armamento, Transportes y Sanidad. En esta sección tuvo enorme éxito la comandancia del Quinto, pues colocó al frente a los hombres adecuados, civiles expertos en la materia: médicos, armeros, gestores y personal auxiliar que sabían cómo actuar y dónde pedir, rogar o exigir. El Quinto creó Hospitales propios, casas de reposo para convalecientes, etc... (esto lo hicieron todas las milicias). Daniel Ortega, gaditano, diputado comunistas y medico, destacó en estas tareas.

En Trabajo Social se dedicaban a dos funciones, la propaganda (agitación y propaganda) y lo que hoy llamaríamos Servicios Sociales, ayuda a combatiente y a sus deudos. Disponía del diario Milicia Popular que estaba muy bien confeccionado y redactado. También se disponía de una emisora de radio.

Los Servicios Especiales, bajo mando directo de la Comandancia, parece que complementaban las funciones de la sección de Información y realizaban investigaciones y operaciones especiales con el principal fin de evitar el infiltramiento enemigo. Puede que también hicieran labores de protección personal y represión de la Quinta Columna, represión que nada tiene que ver con los asesinatos que se produjeron en Madrid durante el verano y parte del otoño. La represión de la quinta columna era una actividad legítima de la República, se trataba de agentes enemigos, que no sólo preparaban atentados, sino que infiltraban espías, boicoteaban actividades industriales y militares y se comportaban como agentes enemigos, traidores en suma.

Los Guerrilleros fueron una creación de Enrique Castro y no hay muchas informaciones sobre sus hechos, pero probablemente realizaban labores de información en campo enemigo.

El Comisariado era una sección paralela a la Comandancia. Se encargaba del adoctrinamiento político del voluntario, lo que no era poco, de la recluta de delegados de compañía y de la formación de nuevos comisarios. Por ella pasaron muchos de los futuros Comisarios de la 11 división y del V Cuerpo de Ejército.

 


LA POLÍTICA MILITAR DEL PCE: EL QUINTO REGIMIENTO

 

              

En un primero momento, la creación de la unidad responde a la necesidad de no quedarse atrás en el proceso de formación de milicias que llevaban a cabo otras organizaciones como la UGT y la CNT, aprovechando los cuadros y miembros de las MAOC para organizar “una gran unidad de combatientes disciplinados, entusiastas, militarmente capacitados, armados y mandados adecuadamente”, según afirma Cordón.

               Consciente de su debilidad numérica y escasa influencia, el PCE pretende unificar sus milicias y conseguir que individuos de otras organizaciones políticas y sindicales, o no pertenecientes a ninguna, se incorporaran a ellas. Por ello plantea el Quinto Regimiento como unidad de Frente Popular, llamando al enrolamiento a “Republicanos, Socialistas, Anarquistas, Hombres libres, Trabajadores en general”, tal como aparece en el primer número de Milicia Popular.

               Para el PCE, el carácter que progresivamente iba tomando la guerra, la convertirá en guerra nacional y antifascista, en defensa de la República democrática. Frente a un enemigo organizado y con apoyo internacional, era necesario mantener una política de unidad y defensa del Frente Popular, implicando en esta defensa al proletariado, las clases medias y el campesinado. Frente al Ejército Regular de los sublevados los comunistas españoles concluyen pronto en la necesidad y urgencia de acometer la tarea de crear el Ejército Popular formado sobre la base de la militarización de las milicias. Era preciso unificar, instruir y disciplinar esas milicias, dotarlas de mandos políticamente seguros y militarmente capaces.

               Se precisaba un nuevo ejército, pero los comunistas consideraban que era tan contraproducente la creación de un ejército mandado exclusivamente por militares profesionales como mantener atomizados la energía y recursos bélicos por medio de las milicias de partido. Había que superar el antimilitarismo y militarizar las milicias, convenciendo con hechos y haciendo ver como necesaria la creación de una organización militar nueva.

               El primer paso era la unificación de las diversas milicias. Unificación que se pretende se haga en el seno del 5º Regimiento. Se expone en el primero de los Documentos Históricos editados por el Regimiento: “Desde que comenzó la militarada hemos propugnado que era absolutamente necesaria la organización d una única Milicia. Una Milicia potente, amplia (...). Esta Milicia, fusionada con las fuerzas armadas adictas a la República, había de formar el nuevo Ejército español. Hemos criticado las milicias de partido y sindicato, las milicias de “jóvenes y “viejos”. Hemos concebido una Milicia integrada por todos los hombres y mujeres libres de España, sin distinción de tendencia política o sindical”.

               La Milicia Única es el primer paso para la creación del Ejército Popular que será el objetivo central de la política militar del PCE. Ejército con una disciplina férrea, con jefes políticamente seguros y militarmente capaces, con soldados y mandos políticamente conscientes. “Este –escribe Vidali- era el objetivo orientado a dar nacimiento a un poderoso ejército de nuevo tipo, para el que debió servir y sirvió la creación del Quinto Regimiento. Esta unidad había de poder ser presentada como ejemplo a todas las fuerzas democráticas para extender al plano nacional una experiencia comenzada por nosotros con alcance limitado”.

               Al Quinto Regimiento como ejemplo y base del futuro ejército se hace referencia continuamente. En “Por una Milicia Única” se afirma:

 

“Toda la actuación del 5º Regimiento fue principalmente esa: crear un potente ejército capaz de vencer rápidamente al enemigo; pidiendo la Milicia Única, haciendo que su organización, la de este Regimiento, pudiese englobar a cuantos antifascistas quisieran defender, con las armas en la mano, la causa de la República Democrática, dispuesto siempre a fundirse con todas las demás Milicias y a pasar a formar parte del Ejército Popular”.

 

               Su función como base del futuro ejército se resalta desde las publicaciones del propio Regimiento y desde los primeros días de su existencia. Así, en Milicia Popular del 2 de agosto de 1936 se afirma:

 

“La República necesita su ejército. Se han sentado las bases para él con la creación del 5º Regimiento. 5º Regimiento que frente a la desorganización de las primeras columnas que marcharon al frente, ofrece una nueva organización; que frente a la carencia de una educación militar de las Milicias primitivas ofrece fuerzas con una fuerte educación técnico-militar (...). Porque el ejército del pueblo, reflejo del Frente Popular, como aglutinante de las fuerzas antifascistas del país, debe ser, por su organización, por su disciplina, por sus conocimientos técnico-militares, por su composición política, la garantía de que la República democrática tendrá millares de bayonetas sostenidas por hombres que luchan”.

 

Para el PCE, con la creación del Quinto Regimiento se obligaba al Gobierno a aceptar su posición sobre las necesidades que imponía la guerra y a los distintos partidos y organizaciones a aceptar la posición del Gobierno. Como se afirma en Guerra y Revolución en España:

 

“Pero además la presencia misma de aquella fuerza militar organizada y orientada por el Partido Comunista ejercía una influencia creciente sobre los demás partidos y organizaciones que se encontraban ante la disyuntiva siguiente: o aceptar que el único ejército serio en el territorio republicano fuese el 5º Regimiento, o aceptar que el Ejército Popular fuese creado por el Gobierno”.

 

En resumen, el Quinto Regimiento va a servir de portavoz, vehículo y prueba visible y ejemplificadora de la política militar del PCE. Pero, además, servirá para difundir en los frentes y la retaguardia las posiciones políticas del partido a través, principalmente, de la muy activa Sección de Trabajo Social, significativamente llamada también Comisión Política. A través del Quinto Regimiento ingresarán en el PCE millares de nuevos militantes tanto soldados o milicianos, como campesinos, obreros y miembros de clases medias, que muchas veces pertenecen con anterioridad a otros partidos. Servirá de vivero para el futuro Ejército Popular republicano.

El 3 de agosto de 1936, el gobierno republicano promulga varios decretos dirigidos a la creación de un Ejército de Batallones de Voluntarios, a reclutar entre varones de veinte a treinta años.

A partir de los decretos del 28 y 29 de septiembre y del 10 y 20 de octubre sobre militarización de las milicias, el PCE, principalmente desde el Quinto Regimiento incrementa la campaña a favor de la Milicia Única y su militarización.

El PCE insiste en la necesidad de actuar en consecuencia con las disposiciones del Gobierno y con rapidez, especialmente en el caso de la formación de las nuevas unidades, las Brigadas Mixtas, que habían de ser el esqueleto del nuevo Ejército.

Según Carlos Contreras, el 23 de agosto el Mando General del Regimiento celebró una reunión con asistencia de más de 50 comandantes, un representante del Estado Mayor y mandos de otras unidades no pertenecientes al Quinto. En esa reunión el Mando General presentó un proyecto sobre la creación de un nuevo tipo de unidad y puso de manifiesto que:

 

“[...] en cuanto a la cohesión de batallones habíamos conseguido todo lo necesario y al mismo tiempo se habían formado ya muchos mandos. Pero era sobre todo la actividad del enemigo la que nos obligaba a forzar el ritmo y a liquidar rápidamente la fase de las milicias, para entrar de lleno en una verdadera organización militar: la de la creación del Ejército Popular Regular”.

 

               Koltsov afirma que tras mucha oposición y dudas el Ministerio de la Guerra adoptó la estructura orgánica de las unidades propuesta por el Quinto Regimiento que se basaba en la Brigada. Sixto Agudo destaca cómo la experiencia después de la caída de Talavera, con el sacrificio diario de batallones de manera aislada, demostraba la necesidad de organizar unidades operativas de tres o cuatro batallones capaces de maniobrar con autonomía, y que contaran con secciones de artillería, transmisiones, zapadores, etc.

               Por su parte, Martín Blázquez señala que la Brigada Mixta se había creado en las campañas de Marruecos y que los comunistas, con el asesoramiento de los consejeros rusos, y el Estado Mayor español habían llegado a la misma idea por separado. Vicente Rojo afirma que se adoptó la Brigada por su idoneidad para la situación.

               Sea como fuera, cuando el Quinto Regimiento estaba organizando la “Brigada de la Victoria” se estableció la creación de las seis primeras Brigadas Mixtas. La primera estará mandada por Líster e integrada en su totalidad por fuerzas del Quinto Regimiento. Al Quinto están vinculados también los jefes de la tercera, cuarta y sexta, José María Galán, Eutiquiano Arellano y Miguel Gallo.

A pesar de las disposiciones sobre organización de las milicias, en el momento del ataque a Madrid, a primeros de noviembre, la desorganización era la tónica, como afirma Vicente Rojo. Se desconocía que fuerzas existían y dónde estaban. Predominan aún las columnas integradas en ocasiones por grupos de decenas de milicianos. Urgía la reorganización, tarea que contará con el apoyo del Quinto, decisivo en la zona Centro.

               El 13 de diciembre se dicta una circular que ordenaba a las columnas que hicieran inmediatamente un censo de todos sus hombres por grado. Desde el Quinto Regimiento el 18 de diciembre se pide de nuevo “la concentración de todos los grupos, bandas, columnas, batallones en formación homogénea”.

El proceso de organización y estructuración de las milicias y militarización plena fue un proceso lento que no terminará hasta entrado 1937. La innovación organizativa significó el abandono de la estructura d columnas en la que cada una tenía distinto tamaño, estaba armada de diferente manera y obedecía a una organización concreta más que al mando militar. Para el Quinto Regimiento suponía refundir sus batallones en la nueva organización de Brigadas y Divisiones. Aunque con ciertos reparos por el hecho de que no todos iban a su ritmo, aceptaron sin problemas el paso que desde él se preconizaba ya desde agosto.

El 27 de enero de 1937 tendría lugar el acto de disolución del Quinto Regimiento.

 


EL QUINTO COMO CENTRO DE INSTRUCCIÓN Y FORMACIÓN DE MANDOS

 

 

En lo que respecta a la instrucción militar de orden cerrado y manejo del arma la llevaba el comandante Oliveira, militar portugués antifascista y exiliado en España, y se hizo primero en los patios del convento y más adelante se habilitaron otros solares.

Cuadro de texto:  
Un sargento de la 2 Cía. de Acero muestra el banderín de la unidad.
La política de mandos del 5º Regimiento como expresaría Líster, partía de la base de la captación de todos los mandos del ejército regular leales que huyendo de las milicias quisieran integrarse en el regimiento por su voluntad de luchar. Por otro lado se impulsaba al máximo el ascenso de oficiales jóvenes, que fueran audaces y tuvieran evidente capacidad de mando. E igualmente, capacitar y ascender a los voluntarios del Quinto y de otras unidades de milicias que sobresalieran de sus compañeros. En esta labor, es indudable que el Quinto gozó de las simpatías iniciales de los oficiales del Ministerio de la Guerra y del favor de un mando clave, el comandante Barceló, a la sazón al frente de la Inspección General de Milicias

A este respecto es muy esclarecedor la buena actuación de la “Primera compañía de Acero”, que mandada por el ya citado capitán Manuel Márquez, en los combates de la Sierra, sosteniendo firmemente un sector del frente serrano que corría grave peligro por los pánicos de otras unidades milicianas, este hecho determina la necesidad que se impone el Quinto de crear nuevas “Compañías de acero”, como así, fue pues se llegaron a formar hasta once y que posteriormente formarían la famosa “Brigada de la Victoria”. Para esta tarea se tiró de los hombres distinguidos en los combates para formar los cuadros de estas compañías, confirmando así está decidida y realista política de ascensos de milicianos distinguidos en combate.

En el Quinto, pronto se comprendió que la falta de oficiales y sobre todo de suboficiales expertos impedía la creación de unidades superiores al batallón o incluso, más abajo, la compañía, por ello en los primeros momentos del Quinto, la compañía fue la unidad tipo que el regimiento pensaba podría salir de sus cuarteles sin menoscabo de su actuación.

A mediados de septiembre los mandos militares del Quinto comprenden la necesidad de crear unidades militares más grandes, tipo brigada. La lección, tras la caída de Talavera, es evidente. Se necesitan unidades de envergadura, y para eso se necesitan oficiales profesionales leales o de milicias bien instruidos. El Quinto decidió la creación de una Escuela de Mandos del 5º Regimiento bajo mando del comandante Luis Oliveira Romero, su especialista en estos temas. Formaron parte de su cuadro de profesores: Manuel López Iglesias, Francisco del Cacho Villaroig, Miguel Gallo Martínez, Manuel Márquez y Sánchez de Movellán, Eutiquio Arellano Fontán, Barbado y José Antonio Heredia.

 


TRABAJO SOCIAL, CULTURA Y ARTE EN EL QUINTO REGIMIENTO.

 

 

La Sección de Trabajo Social es un elemento básico del Quinto Regimiento. Como señala Juan A. Blanco [1993, 215] :

 

“Se encarga de las campañas de movilización y enrolamiento de los milicianos, de la formación política y cultural de los miembros del Regimiento, de difundir en los frentes y la retaguardia la política militar que defiende y de la que es expresión el 5º, de popularizar el Regimiento, sus mandos, sus consignas, su política, de vincularlo con la retaguardia y con otras unidades, del cuidado personal de los milicianos y de la relación con sus familiares”.

 

Para desarrollar tales tareas, la Comisión de Trabajo Social, dirigida por Benigno Rodríguez y Francisco Ganivet, utiliza medios muy variados. En primer lugar la prensa y todo medio de propaganda escrita. Se encarga de publicar el diario del Regimiento MILICIA POPULAR, cuyo primer número apareció el 26 de julio. El consejo de redacción lo formaban Francisco Ganivet, Miguel González y Paulino García, con Benigno Rodríguez en funciones de director. A ellos se unieron en los primeros días algunos escritores como Eduardo Ugarte, Miguel Pérez Ferrero y José Herrera Petere, el arquitecto Luis Lacasa y un cartelista, Félix Alonso. Colaboran también el escritor José Bergamín, presidente de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, Ramón J. Sender, capitán del batallón “Amanecer”, y los poetas Luis de Tapia, Rafael Alberti, María Teresa León y Miguel Hernández, miliciano del batallón “Móvil Campesino”. Ocasionalmente colaboraban otros escritores e intelectuales como Manuel Altolaguirre, Pedro Garfias, Ángel Osorio y Gallardo, etc. MILICIA POPULAR contaba con corresponsales en todos los frentes donde operaban fuerzas del Quinto Regimiento, recibiendo crónicas también de aquellos otros, como los del Norte, donde había milicias comunistas. Se imprimía de noche por tipógrafos que cumplían de día su horario de trabajo o estaban en el frente. Su tirada fue ascendiendo desde los 6.000 ejemplares en julio a los 75.000 en diciembre, siendo distribuido gratuitamente por los frentes. Además de MILICIA POPULAR, la Comisión orientaba la publicación de otros periódicos de los batallones del Quinto Regimiento: “Victoria”, “Adelante”, “El miliciano gallego”, “Venceremos”, etc. Entre estos últimos cabe reseñar “Al ataque”, órgano de la Brigada de “El Campesino”, donde colabora asiduamente Miguel Hernández, publica algún poema Vicente Aleixandre y un artículo Antonio Machado titulado “Sobre la Rusia actual”.

Junto a los periódicos, la Comisión Política editará millares de folletos sobre topografía militar, descripción y empleo de los diversos tipos de armas, organización, disciplina, régimen interior de las unidades, prevención sanitaria, higiene, etc.

Además de millares de carteles, desde la Comisión de Trabajo Social se publican manifiestos, llamamientos, instrucciones para el frente y la retaguardia. En todos los cuarteles existe un periódico mural donde además de los recortes de otros periódicos se recogen las iniciativas y críticas que surgen en la unidad. Particular interés reviste la edición de Documentos Históricos hecha por el Quinto Regimiento: hay cuadernos de literatura de guerra como “Primera de Acero”, una narración de Ramón J. Sender; una selección de poemas, de romances de guerra, “Poesías de Guerra”, donde se recogen poemas de Tapia, Petere, Miguel Hernández, Alberti, etc. “Teatro en la calle” es un cuaderno sobre teatro popular, que señala la moderna propaganda, con tablado y actores, que el Quinto hizo por las plazas públicas. Hay traducciones de originales de interés para los milicianos como “Hombres del Ejército Rojo”, escrita por Mijail Koltsov especialmente para el Quinto. Además, folletos de propaganda, una recopilación de conferencias y artículos de Carlos Contreras, “El burro explosivo”, de Rafael Alberti, etc.

La Comisión de Trabajo Social se encarga también de las emisiones radiofónica. El Regimiento cuenta con una emisora. Se inaugura el 17 de septiembre de 1936, emitiendo en Madrid, Málaga, Valencia, Jaén y Murcia. Tiene como antecedente el servicio “Altavoz del Frente” que ya en agosto se encargaba de llevar a cabo representaciones teatrales por los pueblos y zonas del frente, de hablar a las trincheras enemigas, etc. En las emisiones radiofónicas se dan discursos y conferencias de los mandos del Regimiento y de las Brigadas Internacionales (Pietro Nenni, Luigo Longo, Malraux, André Marty, etc.); militares profesionales y dirigentes de partidos y sindicatos (González Peña, Antonio Alba, José Díaz, Dolores Ibarruri, etc.). Se emiten conciertos de la banda del Quinto Regimiento y también entrevistas y conferencias de escritores e intelectuales de prestigio, como León Felipe, Bergamín, Alberti, Miguel Hernández, Victorio Macho, Sánchez Arcas, etc. Las charlas de formación política corrían a cargo de Carlos Contreras, Benigno Rodríguez y Gabriela Abad principalmente. Desde la emisora se daban recomendaciones básicas sobre higiene y prevención sanitaria –en ocasiones con entrevistas a los doctores Planelles y Recatero- y orientaciones sobre Intendencia.

Un asunto importante en la actividad de la sección de Trabajo Social lo constituía la programación de sesiones cinematográficas en los frentes y en la retaguardia. Se realizan en los cines y de forma ambulante por los distintos cuarteles y comandancias del Quinto y de otras unidades relacionadas con él. Se utilizan películas y documentales fundamentalmente soviéticos: “Tahapaiev”, “Los marinos de Cronstadt”, “El acorazado Potemkin”, “Octubre”, etc. Se utilizan también documentales propios. El Quinto tiene su propio grupo cinematográfico para filmación de la actividad en los frentes y la retaguardia. Después de la proyección se daba una pequeña charla de contenido político. En lo frentes y cuarteles alejados de Madrid se solían utilizar los camiones de propaganda del Regimiento,  en los que además de la máquina de cine se llevaba abundante propaganda.

Una de las principales preocupaciones del Quinto será la formación cultural de los milicianos. Dependiendo de los comisarios se organizaron las llamadas “Milicias de la Cultura”, formadas por los maestros, licenciados y profesores en general, cuya labor fundamental será la alfabetización de los numerosos milicianos que no sabían leer ni escribir. Para su trabajo utilizan la llamada “Cartilla escolar antifascista”. El Quinto Regimiento organiza cursillos de enseñanza primaria intensificada en los cuarteles de sus unidades, así como cursos de bachillerato abreviado. Además de la lucha contra el analfabetismo, los “Milicianos de la Cultura” daban clases de cultura general, clases para cabos y sargentos, cursillos de capacitación para comisarios, confección de periódicos murales, establecimiento de bibliotecas, etc. En colaboración con el servicio de Cultura Popular del Ministerio de Instrucción Pública, la Comisión de Trabajo Social lleva a cabo una intensa campaña de creación de bibliotecas fijas y móviles en hospitales, cuarteles, guarderías, batallones, etc. Se llevan libros, prensa, folletos, etc., e incluso se dispone de lectores voluntarios para los hospitales.

En esta labor cultural y propagandística la Comisión no olvida el teatro: auspicia la creación de un grupo de “teatro popular” y patrocina algunas representaciones llevadas a cabo por “La barraca” y “Las guerrillas del teatro” que dirige Martínez Allende. Además, la Comisión organiza en cuarteles y frentes funciones de varietés y festivales contando con la colaboración de un grupo de artistas entre los que se encuentra Estrellita Castro.

Desde el Quinto Regimiento se hace gran hincapié en aparecer vinculado a la defensa de la cultura frente a la imagen de la “barbarie fascista” que no duda en destruir el patrimonio cultural del país. El Quinto se encarga de la protección del palacio del duque de Fernán Núñez y del de Liria. Junto con el PC aboga por la creación de Juntas de Defensa del patrimonio. Camiones del Quinto trasladan a Valencia obras de arte y joyas artísticas de lugares históricos como El Escorial, El Pardo, Aranjuez y fondos del Museo del Prado y de la Biblioteca Nacional.

En colaboración con la Junta de Defensa de Madrid y la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura el Quinto Regimiento se hace cargo de la evacuación a Valencia de una serie de intelectuales, escritores, investigadores y profesores junto con sus familias, bibliotecas y laboratorios. Entre ellos estaban: Isidro S. Covisa, E. Moles, P. del Río Ortega, A. Duperier, A. Medinaveitia, M. Prados y Such, J. M. Sacristán, J. Moreno Villa, Antonio Machaado, F. Pascual, en una primera expedición, y Ángel Llorca, Díaz del Moral, Carrasco, Carande, Gómez Moreno, Comorera, Ontañón, José Giner, Cristóbal Ruiz, Pérez Casas, Solana, Victorio Macho, López Mezquita y Arteta, en una segunda.

Una de las tareas básicas de la Comisión de Trabajo Social será la preparación y apoyo a los comisarios en su labor de formación de la conciencia político-militar antifascista y patriótica de mandos y milicianos. También se coordina su actividad dirigida al cuidado de los milicianos, la correspondencia con su familia, etc.

Igualmente se encarga la Comisión de realizar labores de organización de la retaguardia, para incorporarla a la lucha contra el fascismo. Facilita la unificación de las Juventudes Comunistas y Socialistas en la JSU, organiza las mujeres para los trabajos de confección y reparación de ropa, colabora en los abastecimientos, sostiene una Casa Cuna y guarderías, etc.

 

 

 


La banda del Quinto tocando entre los pinos de la Casa de Campo.

 

Y para completar estas actividades, estaba la banda de música del Quinto, que luego sería de la 11ª División y más tarde del V Cuerpo de Ejército. Dice Líster que la banda se fundó el mismo 22 de julio del 36, que la idea partió del Sindicato de Profesores de Orquesta de UGT, y que la dirigía el maestro Oropesa, que era a la sazón un conocido compositor popular y Director de la Banda de la Diputación Provincial de Madrid. La banda actuó por primera vez en el desfile del 25 de julio de 1936 que protagonizaron las milicias del Quinto. La historia de esta banda es extraordinaria, hay documentos gráficos de la banda actuando en el frente de Madrid, del Jarama, Guadalajara, Brunete, Aragón, Teruel, del Ebro y por desgracia de los campos de concentración franceses. Posteriormente, la banda se exilió a Méjico, donde siguió fiel a su andadura antifranquista.


UNIDADES RELACIONADAS CON EL QUINTO REGIMIENTO

 

 

La misma tarde del 21 de julio, cuenta Modesto que ya se formaron dos columnas organizadas por el Quinto Regimiento. Debían ser muy pequeñas y sus voluntarios con seguridad provenían de los hombres armados por el Coronel Rodrigo Gil en la tarde del 18 y de los que algunos habían tenido experiencias en el Cuartel de la Montaña y en la reducción de la zona de Campamento. Desconocemos si estas unidades tenían nombre o simplemente eran refuerzos para las columnas de Guardias de Asalto y Guardias Civiles que mayoritariamente guardaban el frente serrano. Tagüeña cuenta que conoció al subjefe de esta tropa, Modesto, en estas circunstancias, que la columna la mandaba el maestro nacional de la FUE Bárzana, y que se trataba de milicianos del Radio Norte del PCE:

La identificación de las unidades que se crearon en el Quinto es muy difícil. La Comandancia Militar de Milicias siempre recibió la nomina globalmente sin que fueran identificados los batallones/compañías. Muchas unidades comunistas de toda España tenían relación con el 5º Regimiento y sus cajas de reclutamiento, pero en puridad no fueron instruidas en el Quinto. Según una plantilla firmada por Líster en octubre de 1936, estaríamos hablando de 50 batallones instruidos y/o con dependencia del Quinto.

Las unidades de choque principales y más cuidadas del Quinto Regimiento fueron las once compañías de acero, que eran en realidad batallones con servicios. Alpert dice que estas unidades eran autónomas, es decir que disponían de los escalones de retaguardia suficientes para no depender del Ministerio, y que esta concepción de la autonomía, "constituye el meollo de las Brigadas Mixtas".

Otras muchas unidades se formaron en el regimiento o tuvieron relación directa con él. Las principales, según Juan Andrés Blanco, fueron:

 

Las “Compañías de Acero”. Primeras unidades que organiza el Quinto Regimiento, además del 5º batallón que sale para Somosierra al mando de Francisco Galán. Cada compañía tiene unos 250 hombres, un cabo por cada 10 milicianos, 1 sargento por cada 30 y un oficial por cada 100. Para formar parte de las mismas hay que tener hecho el servicio militar, estar físicamente cano y ser políticamente seguro. Se les sometía a un período de instrucción intenso, adecuado a las condiciones de una unidad de asalto. Cada Compañía contaba con secciones de fusileros, ametralladoras y bombas de mano, así como con escuadra de gastadores, banda de tambores y cornetas y sección de enlace.

               Con los grupos que desde los primeros días habían luchado en el frente de Guadarrama se forma la denominada primera compañía de Acero, compuesta básicamente por obreros metalúrgicos socialistas y comunistas del sindicato “El Baluarte”. Al mando del capitán Márquez entró en combate el 5 de agosto en el frente de Guadarrama.

               Una nueva compañía de Acero sale en agosto para la Sierra al mando de Justo López. Combate en Cercedilla y Peguerinos junto al batallón “Octubre nº II” de Fernando de Rosa y Tagüeña.

               La denominada tercera compañía de Acero combate en agosto en Somosierra, integrada en la Columna Galán, al mando del comandante Luis Rivas. Estaba integrada por miembros del PCE y la JSU. Tras la caída de Toledo se traslada a este frente junto con las fuerzas de El Campesino.

               A primeros de agosto se decide la formación de dos nuevas compañías, con Enrique Líster como capitán. Combate durante 20 días en el Guadarrama, siendo nombrado comandante por Asensio. Tras la pérdida de Talavera se trasladan a ese frente, junto a otras compañías recientemente reorganizadas en Madrid. Pasarán a formar parte del segundo batallón de la “Brigada de la Victoria”.

               Al mando del comandante Fernández Cavada, militar profesional, se formará una nueva compañía de Acero, la cual entrará en combate en Cercedilla y después luchará en Peguerinos. Salen para Toledo, donde relevan a una compañía de la columna anarquista “Tierra y Libertad”. Tras la caída de Toledo, esta compañía luchará en el frente de Carabanchel, a primeros de noviembre.

               Otra compañía de Acero combatirá en el frente de Somosierra, junto a la tercera y el batallón “Móvil Campesino”.

               Al mando del capitán Serrano combatirá en el frente de Peguerinos la denominada octava compañía de Acero.

               A finales de agosto el Regimiento cierra la inscripción en las Compañías de Acero como unidades autónomas. Algunas de las existentes se integrarán en la “Brigada de la victoria”. Con la Segunda, que mandaba el teniente Justo López y la Quinta, al mando del capitán Cavada, y una compañía de especialidades, se formará el batallón “Acero”, al mando del capitán de infantería Eutiquiano Arellano. Estaba formado por milicianos con experiencia militar.

A primeros de septiembre se incorporarán al batallón dos nuevas compañías de Acero, la 8ª Y la 12ª, alcanzando los 800 hombres, aunque no siempre opera unido. Combate en el frente de Guadarrama, destacando en los combates del 15 de septiembre.

Al ser nombrado Arellano jefe de la 4ª Brigada Mixta en octubre, tomó el mando del batallón el capitán Justo López, siendo sustituido por Joaquín Alsina, al ser nombrado jefe del sector de Usera. Destaca este batallón en los combates del 5 y 6 de noviembre en Boadilla del Monte, donde sufre numerosas bajas. En los días posteriores es enviado al frente de Usera.

La “Brigada de la Victoria”. Fue propuesta por Enrique Castro el 11 de agosto. Se formaría a partir de una selección entre las compañías de Acero y debería ser expresión del pluralismo existente en el Frente Popular. Estaría formada por 3 batallones de 400 hombres cada uno, fogueados en el combate y políticamente seguros. Fue apadrinada por el sindicato metalúrgico “El Baluarte” al que pertenecían muchos de sus integrantes. El día 18 salieron para el frente las tres primeras compañías al mando del comandante Manuel Márquez, llevando una sección de morteros y otra de ametralladoras, además del servicio de transmisiones, pero sin alcanzar los 1.200 hombres previstos. De hecho, numéricamente, la “Brigada de la Victoria” no era más que un batallón integrado por combatientes de las primeras compañías de Acero, milicianos enrolados en la barriada de Vallecas y jornaleros y campesinos de Yecla (Murcia) que forman la compañía “Juanita Rico” al mando de F. Varela.

               El 15 de septiembre se traslada al frente de Talavera, participando en la reorganización del frente tras la pérdida de Maqueda, junto al tercer grupo de asalto de Burillo y los batallones “Thaelmann”, “Pasionaria” y “Largo Caballero”.

               El “Batallón de la Victoria” combate en el frente de Guadarrama. Participa en la recuperación de Peguerinos a fines de agosto junto al “Octubre” y dos compañías del “Thaelmann”. Tras el decreto de creación de las seis primeras Brigadas Mixtas se integra en la Primera al mando de Líster. Participa en el fallido contraataque sobre Seseña y después en el sector de Villaverde. Tendrá una dstacada actuación en el ataque al Cerro de los Ángeles a mediados de enero de 1937.

               El batallón Thaelmann”. Fue el primer batallón organizado por el Quinto Regimiento. Se forma en Navacerrada a primeros de agosto, siendo su primer comandante Juan Modesto Guilloto. Se basa en una de las columnas de milicianos que el 19 salen de Villalba hacia Navacerrada al mando de Bárzana, con Modesto de segundo jefe.

               Hasta primeros de septiembre combate fundamentalmente en Navacerrada. Unidades de este batallón participarán en el frente de Guadarrama, donde es herido Modesto, y en los ataques a Peguerinos. Tras la caída de Talavera, Modesto se traslada a este frente con dos compañías, quedando el resto del batallón en Navacerrada. Participa en el contraataque republicano sobre Seseña y en la defensa de Madrid, en el sector de Villaverde, en noviembre. También intervendrá en las batallas del Jarama, Brunete y Guadalajara.

               Junto a las Compañías de Acero y la “Brigada Victoria”, el “Thaelmann” será el vivero de los mandos que el Quinto Regimiento aporta al Quinto Regimiento, formando el núcleo de la 9ª Brigada. La Comisión de Trabajo Social del Quinto Regimiento encargó a Rafael Alberti, Mª Teresa León y Emilio Prados una historia de este batallón.

               El batallón “Campesino de Milicias Gallegas”. Se formó a iniciativa de algunos gallegos residentes en Madrid, contando con el apoyo de algunos dirigentes del partido Galleguista y de acuerdo con el PCE. A primeros de septiembre el batallón estaba completo. Estaba formado por gallegos llegados a castilla para la siega y algunos deportistas e integrantes de las Casas de Vigo y Pontevedra que habían acudido a la Olimpiada Popular de Barcelona. Para su dirección política se creó un Comité de Frente Popular. Editaba un periódico, “El Miliciano Gallego”. Contó con la colaboración de numerosos intelectuales gallegos de la zona republicana, como Rafael Dieste y Castelao. Al mes de empezar su alistamiento salió para el frente de Toledo, participando en los combates de Maqueda, y días después en los Montes de Toledo.

               De vuelta al cuartel en Madrid, fue nombrado comisario Santiago Álvarez. En una asamblea celebrada en el patio del cuartel, a propuesta de Santiago Álvarez y del comandante López Iglesias, se decidió su incorporación al Quinto Regimiento. Al crearse la primera Brigada Mixta pasa a ser el 4º batallón, integrándose con la citada Brigada en la 11ª División, con López Iglesias como jefe y Santiago Álvarez de comisario. En noviembre y diciembre permanecerá en el sector de Villaverde, participando en los ataques a La Marañosa, Cerro Rojo y Garabitas, así como en las batallas de Guadalajara y Brunete.

               El batallón “Amanecer”. Se formó en septiembre a partir de la Escuadra del Amanecer”, grupo de milicias que actuó en los primeros días de guerra en el frente de Guadarrama. Estaba integrado por obreros del Puente de Vallecas y campesinos procedentes de las provincias de Granada y Córdoba. Constaba de cuatro compañías, con Ramón J. Sender de comandante. Escribía regularmente en MILICIA POPULAR sobre la vida en los frentes y aspectos de la instrucción militar. A principios de octubre se traslada al frente del Tajo.

               Al crearse la primera Brigada Mita pasa a ser el 3er batallón de la misma. Participa en el ataque a Seseña, durante el que Sender abandona el batallón, siendo posteriormente degradado, trasladándose a Barcelona y después a París. En diciembre volvió a escribir en Milicia Popular.

               El batallón “Líster”. También denominado “Corbata” por el nombre de su comandante. Formó parte de la Primera Brigada Mixta. Procedía de las compañías de Acero 4ª, 6ª y 9ª, que había dirigido Líster en los frentes de la Sierra, Santa Olalla, etc., retrocediendo hacia Madrid. Aunque integrados en la nueva estructura del Ejército, hasta bien avanzado diciembre siguen vinculados al Quinto Regimiento.

               La columna “Galán”. Uno de los primeros grupos que salen para la Sierra es el de Francisco Galán, integrado por miembros de las MAOC del distrito Norte y comunistas de los distritos Oeste y Este. Con estas fuerzas se formará el “5º batallón de Milicias”, también llamado “Galán”, y el . Estas fuerzas estaban dirigidas por Francisco Galán, Sebastián Pérez y Molina. Ocupan el sector avanzado del frente de Somosierra en el sector de Buitrago. Al “5º batallón” de Galán pertenece la llamada “Compañía de Toreros”, que manda el teniente y luego capitán de Milicias “Litri”. Estas unidades con 1.350 milicianos en septiembre. Editaban un periódico, “No Pasarán”, órgano de la fracción comunista del frente de Somosierra.

               Vinculadas a las fuerzas de Galán estaban las llamadas “Milicias de Artes Gráficas”. La sección de periodistas y escritores se llamaba grupo “Luis de Sirval”, en memoria del periodista asturiano asesinado en la revolución de octubre de 1934. A primeros de agosto constituían un grupo de choque al mando de Leandro. En diciembre el batallón de “Artes Gráficas” contaba con 537 milicianos al mando de Luis Gascón.

               A principios de noviembre Galán se traslada con el 4º batallón y parte del 5º al frente de Madrid, ocupando el sector de la Casa de Campo donde es herido el 13 de noviembre.

               Batallón Móvil de Choque “El Campesino”. Éste había participado en el asalto al Cuartel de la Montaña, saliendo para Somosierra con una treintena de hombres, dos camiones y una ametralladora. Ya en Buitrago, formará una compañía con las fuerzas de Galán procedentes del Radio Oeste. Después del ataque a Robregordo, Valentín González fue nombrado responsable militar.

               Este batallón, que a primeros de septiembre constaba de dos compañías, se forma como unidad de choque con restos de otras unidades. Se integra en él campesinos de Salvanés y Villamanrique, y la compañía “Los Serranos” formada por lugareños de la zona de Villavieja.

               En septiembre el batallón de “El Campesino” combate en Peña del Alemán y Villavieja. Después ocupa el subsector del frente de Somosierra que iba desde Gargantilla a Mata Aguda. A finales de octubre contaba con unos 1.640 hombres. A primeros de noviembre se trasladan a Madrid. Participan en los combates de Boadilla del Monte, Retamares, Romanillos y en la zona de El Plantío, donde muere Pablo de la Torriente, escritor cubano y comisario.

               En diciembre las fuerzas de “El Campesino” cuentan con 3.600 hombres en cuatro batallones. A mediados de diciembre se crea la Brigada Móvil de Choque con las fuerzas de “El Campesino”, el batallón “Asturias, el “Canarias”, otras fuerzas militares y una compañía de dinamiteros formada en Vallecas al mando de Cirilo García.

               Esta Brigada participa en toda acción de importancia, salvo en Belchite, al quedar de reserva en los frentes del centro. De las fuerzas de “El Campesino” saldrán algunos mandos que jugarán un importante papel en el ejército republicano y algunos conocidos escritores y poetas como Miguel Hernández y Pablo de la Torriente.

               El batallón “Sargento Vázquez”, formado en la Sierra por comunistas y socialistas del Puente de Vallecas y miembros de la JSU, junto a campesinos de los pueblo de Ávila cercanos al frente donde actuaba la columna “Mangada”. Los primeros mandos fueron Ramón Fernández Cortinas, José León y Felipe Pulgar. En el mes de septiembre se incorporan al batallón, dirigido por Orgaz, 400 milicianos, tras una campaña de enrolamiento en Puente de Vallecas.

Tras la caída de Talavera parte del batallón se trasladó a los frentes de Toledo. En noviembre participó en la defensa de Madrid, integrado en la columna “Arce” del sector Mena. A partir del 23 de noviembre pasa a ser comandante del batallón el dirigente del PCE del sindicato de panaderos Manuel Fernández, responsable de los primeros grupos de milicias formados en Vallecas. Durante noviembre y diciembre el batallón permanece en la zona de Ciudad Jardín. A fines de diciembre participa en las operaciones de San Fernando y Cerro Rojo. Formará parte de la 37ª Brigada.

               El batallón “Asturias”, también denominado “Voluntarios de Asturias nº 1”. En un principio estaba integrado por la columna de mineros asturianos que el día 19 llega por tren a Madrid, a los que se unen milicianos encuadradas por el Radio Oeste del PCE y la organización socialista de esa zona. Junto a Mangano se integran en esta columna algunos dirigentes de la JSU como Trifón Medrano y José Antonio Heredia, miembro del Comité Provincial del PCE de Madrid y dirigente del sindicato panadero “Artes Blancas”. Con la 6ª Compañía del batallón “Asturias” se inicia la formación del “Aida Lafuente”, al mando de Trifón Medrano, quedando Heredia al frente del “Asturias”.

A primeros de noviembre el batallón “Asturias” viene al frente de Madrid, integrándose en la columna española de la Primera Brigada Internacional, dentro de la columna “Kléber”, formada por la 1ª y la 2ª Brigadas Internacionales, y ocupa el sector de Puerta de Hierro. Tras la muerte de Durruti en los ataques al Hospital Clínico a mediados de noviembre las fuerzas de su columna pasan a la retaguardia y son sustituidas por el batallón “Mora” de la CNT y el “Asturias”. En este asalto, en el que también participan fuerzas del Quinto Regimiento al mando de Oliveira, muere Heredia, quedando al frente del batallón el comandante Mencía. A primeros de diciembre contaba formalmente con 928 hombres.

El batallón “Capitán Condes”. Creado a primeros de agosto en Chamartín de la Rosa, a iniciativa de la JSU, unificando las milicias socialistas, comunistas y de la JSU de esta barriada. Toma el nombre del capitán de la Guardia de Asalto, Fernando Condes, encarcelado desde la revolución de octubre en Asturias en 1934 hasta el triunfo del frente Popular, compañero de los tenientes Fernández y Castillo y participante en la muerte de Calvo Sotelo. Condes se incorporó a los combates en Somosierra, al mando de la columna “Motorizada Socialista” y muere a finales de julio. En octubre de 1.289 contaba con 1.289 hombres, al mando del comandante Fidel Ruiz.

Durante la defensa de Madrid las fuerzas de este batallón permanecen en la Sierra, en el sector que va desde el Guadarrama a Navas del Marqués y en la zona de Aranjuez, localidad desde la que se incorporarán numerosos campesinos.

A partir de noviembre comparte el cuartel del instituto Nebrija con los batallones “Juventud Campesina”, llegando a disponer de una escuela de enseñanza primaria.

Los batallones “Juventud Campesina”. Formados por el Quinto Regimiento, en colaboración con el Comité Provincial de la JSU de Madrid. En diciembre serán seis los batallones “Juventud Campesina” con más de 4.000 milicianos. A mediados de agosto sale de su cuartel de Comillas para la Sierra la primera compañía de 250 milicianos al mando de Juárez. En Aranjuez y su comarca se alistan más de 1.000 milicianos. En la defensa de Madrid participan diversos contingentes de estos batallones, si bien la mayoría de las fuerzas permanecen en los frentes de la Sierra Madrileña.

El “Batallón Alpino”. Tenía su cuartel en Gaztambide 42. Se integrará en la llamada “Columna de Navacerrada”, cuyo jefe es el comandante Cuevas. Para dirigir este batallón se designa al mayor Joaquín Rodríguez, metalúrgico y miembro de la Juventud Comunista. El “Batallón Alpino” permanece en Navacerrada durante toda la guerra. A fines de diciembre se unirá al “Alpino Juventud” organizado por la JSU, creando una unidad autónoma de montaña.

El “Batallón de Hierro” o “Brigada Motorizada de Ametralladoras”. Fue organizado por el Quinto Regimiento con la colaboración de la Federación Deportiva Obrera. Se concibe como unidad de enlace, pero también de choque, con secciones de asalto, dinamiteros y ametralladoras.

En octubre el batallón envía enlaces a todos los frentes de la zona Centro. Cuenta con un periódico, “Hierro” y dispone en su cuartel de una biblioteca de más de 1.000 volúmenes. A principios de 1937 contaba con más de 1.200 hombres al mando de Amado Granell.

El batallón de “Zapadores-Minadores”. Desde septiembre el Quinto Regimiento recalca la necesidad de construir fortificaciones en torno a Madrid. A mediados de noviembre, en plena batalla de Madrid, inicia el enrolamiento en el batallón de “Zapadores-Minadores” en colaboración con la Federación Local Obrera de la Edificación de Madrid y Limítrofes, las Sociedades de ingenieros y arquitectos, y la de encargados y listeros. A primeros de diciembre se integrará la “Brigada de Fortificaciones” del Radio 8 de la JSU, en la que destaca su compañía “Juanita Rico”.

El batallón “José Díaz”. Se formó a mediados de septiembre con andaluces evadidos, reforzado con gente del Sector de Latina cuyo radio del PCE inicia el reclutamiento en Toledo, 98. Destacó el sindicalista y comunista Saturnino Barneto, evadido de Sevilla. Tenía su cuartel y comandancia en Juan de Mena, 19. Participó en el contraataque sobre Seseña a fines de octubre integrado en la Primera Brigada Mixta de Líster. Asimismo tomó parte en las batallas del Jarama, Guadalajara y el ataque al cerro de Garabitas. Combate en los frentes del Tajo y en Brunete, donde murió su comandante, Segismundo Blanco.

El “Batallón Canarias”, organizado en el cuartel del Quinto Regimiento de O’Donnell, 11. En septiembre se trasladó a Toledo, al mando del capitán Están, participando en el asedio al Alcázar. En uno de los combates murió su comandante. Tras la pérdida de Toledo se retira hacia Madrid participando en los combates sobre Pinto. Contaba con un periódico, “Canarias Libre”, economato, talleres, una escuela, etc. En la defensa de Madrid combate en la Casa de Campo y zona de la Estación del Norte integrado en la columna “Romero”. A primeros de diciembre contaba con 565 milicianos, al mando de Guillermo Ascanio. Al crearse la Brigada Mixta de Choque “El Campesino” se integra en la misma.

El “Batallón Leal”. Formado por la Comandancia del Este del Quinto Regimiento, junto al Radio Comunista de este sector. Desarrolló toda la campaña en el frente del Guadarrama, siendo su jefe de Estado Mayor Cecilio Arregui. Contaba con el semanario “Victoria”. A primero de diciembre contaba con 576 milicianos, al mando de José Castelló.

El “Batallón Artes Blancas”, formado por el sindicato de panaderos de la UGT a fines de julio de 1936. En septiembre se incorporó al frente de Guadarrama, llevando como mandos al socialista Cebolla Huertas y al comunista Evaristo Gil, muerto en este frente a mediados de noviembre. A principios d diciembre contaba con 855 milicianos. En los días de la defensa de Madrid combate en el sector del Puente de Toledo, en la columna “Mena”, y también en Carabanchel. Permanecerá en este sector hasta fines de diciembre en que se traslada al frente de Húmera. En enero se incorporará a la columna “Rovira”, luchando, en febrero, en el parque del Oeste.

Los batallones “Leones Rojos”, formados por el Quinto Regimiento en colaboración con el Sindicato de Dependientes de Comercio. El primer batallón combate en el frente de Extremadura, integrado en la columna “Uribarry”, al mando del capitán Sáenz de Diego.

A últimos de agosto la sociedad de Trabajadores de Vaquería y Despachos de Leche organiza otro grupo que combate en Peguerinos y posteriormente en Lozoya. Entre octubre y noviembre se forman cuatro nuevos batallones al mando de los comunistas Muñoz y Carretero y de dos socialistas. El mando general lo detentaba el comunista Martín. Uno de estos batallones marchará al frente de Guadalajara y los otros tres participarán en la defensa de Madrid. El batallón del comandante Muñoz luchará en el frente de Usera-Villaverde, junto al mandado por Vicente Alcalde. Otro destacamento de “Leones Rojos” actuará en la Casa de Campo, al mando del comandante Pedro Sánchez.

A principios de diciembre los batallones “Leones Rojos” contaban con casi tres mil milicianos, al mando del comunista P. Martínez. La mayoría de sus fuerzas estaban en el frente de Madrid, en el sector Usera-Villaverde, en la columna “Prada”, donde permanecerá hasta finales de diciembre. En enero participan en el rechazo del ataque sobre la carretera de La Coruña. Al crearse el Ejército Popular, pasaron a formar parte de varias Brigadas: la 42ª, la 50ª y la 69ª.

El batallón “UHP”, formado en el Radio del PCE de Chamberí. El cuartel se habilitó en un antiguo colegio de monjas “visitadoras”, en San Bernardo, 99. A finales de agosto sale para el frente de Rascafría al mando de Julio Moragas. Desde la Sierra el batallón se traslada a Toledo y participa en el asedio al Alcázar. A mediados de septiembre muere Julio Moragas, en el frente de Talavera-Santa Olalla. En octubre cuenta con 788 milicianos, al mando de Francisco Planelles. Participa en la defensa de Madrid, en el sector de la Puerta de Toledo, integrado en la columna “Mena”.

El batallón “Radio Chamberí. Se le denomina también “Acero Chamberí”. Tenía su cuartel en Ríos Rosas, 1. En octubre salió para el Guadarrama. En noviembre luchará en el sector de la Casa de Campo con las fuerzas de Francisco Galán.

El batallón “Radio Norte”. Formado por el Radio Norte del PCE ante la amenaza de las tropas de África sobre Madrid. Participará en la defensa de la capital en el sector que manda el teniente coronel Ortega.

El batallón “Radio Sur nº 1”, formado por el Radio Sur del PCE. En noviembre participará en la defensa de Madrid en la Ciudad Universitaria, en el sector al mando del teniente coronel Ortega. Estaba al mando del comandante Carlos Romero Ino.

El batallón “Pacífico”, formado por el Radio Sur del PCE. Participará en la defensa de la capital en la Ciudad Universitaria, al mando de Carlos A. López. Antes de incorporarse a las nuevas Brigadas contaba con unos 450 milicianos. Parte pasará a formar parte de la Brigada “B”, la 69ª.

El batallón “El Águila”, formado por el Radio Delicias del PCE de Madrid, en colaboración con el sindicato de Cerveceros y del Hielo de la UGT. Estaba al mando el capitán Luis León. Participó en la toma de Toledo y en el asedio al Alcázar. Posteriormente combatirá en el frente de Guadarrama. A mediados de octubre contaba con 500 milicianos, tomando parte junto a las fuerzas de Líster en los combates de Seseña y Valdemoro. En noviembre participa en la defensa de la capital en la Ciudad Universitaria y después en Carabanchel integrado en la columna “Mena”. Antes de incorporarse a las nuevas Brigadas estaba formado por 638 milicianos, al mando del comandante Teófilo López.

El batallón “Félix Bárzana”. Formado en octubre para la defensa de la capital, con la contribución de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE). Se incorporó en el sector de Usera, integrado en la columna “Prada”. Su primer comandante es Atienza, que muere pronto, pasando a mandar el batallón Francisco Ariza, maestro nacional. En diciembre contaba con unos 650 milicianos.

El batallón “La Pluma”. Fue organizado por el Grupo de Oposición Sindical de Empleados de Oficinas de Madrid como Brigada de trabajo para la defensa de Madrid. Un grupo se encuadrará en noviembre en la columna “Barceló”, llevando como comandante a Serafín Hernán. Después de las primeras batallas volverá a la retaguardia, permaneciendo un pequeño grupo en el sector de Pozuelo de Alarcón.

El batallón “La Montaña”. Formado en colaboración con el Sindiato de Albañiles de la UGT “El Trabajo”. Ocupó el cuartel que tenía el Quinto en Valdeconejos (Dehesa de la Villa). Su comandante fue Juan Espinosa.

Los batallones “Leningrado”, “Comuna de Madrid”, “Marinos de Kronstadt” y “Comuna de París”. Ante la amenaza de los sublevados sobre Madrid, el Quinto Regimiento desarrolla en octubre una amplia campaña para la defensa de la capital. Especialmente intensa es la campaña para la formación de cuatro batallones de choque, siguiendo el ejemplo de las primeras compañías de Acero. Los presidentes del sindicato metalúrgico “El Baluarte” y de la Sociedad de Albañiles de Madrid “El Trabajo” participan activamente en esta campaña. Los comandantes del Quinto Regimiento Oliveira y Nilamón Toral se encargarán de instruir a estas unidades. Del “Marinos de Kronstadt” apenas se forma una compañía, que sin instrucción se incorpora al frente de Carabanchel. A finales de diciembre saldrá para el frente el batallón “Leningrado” que con 500 hombres organizará la Comandancia del Este del Quinto en Lista, 29. Posteriormente pasará a ser el 3º de la Brigada Móvil de Choque.

El 6 de noviembre estaba ya organizado el “Comuna de Madrid”, con unos 600 hombres. Se incorpora al frente de Carabanchel al mando del capitán Antonio Cabezas. Estaba integrado en la columna de “Mena”, en el sector del Puente de Toledo. Posteriormente combatirá en El Pardo, Los Barracos, Valdemorillo y Colmenarejo. Fuerzas de esta unidad formarán el núcleo de un batallón de la 25ª Brigada y otro de la 42ª.

El batallón “Comuna de París” ocupó el mismo cuartel que el “Voluntarios de Andalucía”. En el “Comuna de París” se integra una compañía de milicias ferroviarias al mando de Narciso Julián. Combatirá el 8 de noviembre en la Casa de Campo, en el sector del Puente de los Franceses y después en el defendido por la columna “Mena”.

El batallón “Vanguardia Roja”. Se forma, en noviembre, con la colaboración del Sindicato de Hostelería en el cuartel que el Quinto tenía en San Bernardo, 14, al mando de Antonio Manuel Aguila. Participa en la defensa de la capital, en el sector de Boadilla del Monte. En diciembre de 1936 contaba con 666 milicianos.

El batallón “Estrellas Rojas”. Se empezó a formar en agosto en colaboración con la Federación Provincial de Grupos de Oposición Sindical. Se organiza un grupo que marchó al frente de Guadarrama. Posteriormente se incorporará al “Vanguardia Roja”.

El batallón “Cruz”. Se forma en noviembre con diversas fuerzas, al mando del comandante Cruz, comunista portugués, muerto en la batalla del Jarama. Formó parte de la columna “Ortega” en la Ciudad Universitaria, al igual que el llamado batallón Heredia, en memoria del comandante del “Asturias” muerto el 19 de noviembre en el asalto al Hospital Clínico.

 

              

 

 

 


TEXTOS


 

 

 

El Quinto Regimiento


Antonio Machado

 

El Quinto Regimiento es el nombre con que el Partido Comunista español popularizó el instrumento de lucha, consagrado a combatir al fascio, desde el mismo día (19 de julio) en que fue fundado, en una reunión inolvidable, a que asistieron los comandantes Carlos, Castro, Barbado, Heredia; algunos miembros del Partido Comunista, «Pasionaria», José Díaz y Francisco Antón. Tal es la célula fecunda, destinada a convertirse muy pronto en perfecto organismo.


El Quinto Regimiento fue, en verdad, popular desde sus comienzos. El pueblo con certero instinto lo hizo suyo, lo acogió con amor y entusiasmo. ¿Por qué? La respuesta es fácil: el pueblo -en el pueblo entramos todos, sin distinción de clases, cuantos sentimos el destino común a los hombres de nuestra raza- sabe muy bien lo que nace para la vida y lo que nada destinado a la muerte. En esto no suele engañarse. Ello explica muchos aparent,s milagros de la Historia. El 2 de mayo un motín callejero llevaba dentro toda nuestra guerra de la independencia del movimiento arrollador que hizo palidecer, primero, y que abatió más tarde el poder del primer capitán de su siglo. La salida de Juan Martín de su oscuro pueblo, seguido de dos hombres, es un comienzo tan humilde como fecundo de la gesta inmortal de nuestros guerrilleros. El Quinto Regimiento -no lo olvidemos- que nace con 500 hombres en los primeros días de la guerra, se disuelve en enero de 1937 con 139.000 hombres, repartidos y encuadrados en los frentes de Madrid, Extremadura, Andalucía y Aragón... ¡Todo un ejército fiel al modesto nombre de su origen! ¡Todo un ejército que nace en el pueblo, el pueblo lo nutre y acrecienta, y al pueblo se reintegra, una vez creado como perfecto organismo de combate, sin que ni en un solo momento de su historia gloriosa se prestase a ser un instrumento en manos de la ambición!


El primer comandante en el Quinto Regimiento fue Enrique Castro; siguióle -en el orden del tiempo- Enrique Líster; el comandante Carlos J. Contreras fue desde su fundación comisario político. Entre sus jefes figuran también Modesto Guilloto, «El Campesino» (Valentín González), los hermanos Galán, los coroneles Moriones, Heredia y Brillo; los tenientes coroneles Nino Nanetti y López Tienda, muertos heroicamente; Gustavo Durán, Toral... Cito no más estos nombres gloriosos, porque así cumple a esta breve noticia, prefacio de un trabajo más extenso que me propongo hacer; pero deploro al citarlos no haber aprendido a escribir en bronce.


En la barriada norte de Madrid y en la calle de Francos Rodríguez, amplia vía moderna de la ciudad, en cuyas últimas casas se otea el austero paisaje del Guadarrama, tenía el Quinto Regimiento su casona de rojo ladrillo. Allí residía su Comandancia. Algún día, cuando Madrid se reconstruya, no sabemos qué nombre tomará esta calle; pero seguramente allí comenzará un nuevo Madrid, con parques de pinos y encinares, que no termine hasta llegar a un gran balcón frente a la sierra, la sierra donde el viejo Madrid escribió con sangre dos palabras imperiosas: ¡No pasarán! Dice José Herrera Petere, en su reciente y admirable epopeya de la guerra Acero de Madrid (muy otro acero, en verdad, que el medicinal que se administraban las damas opiladas en tiempos de nuestro Lope de Vega) que hubo de ensancharse la puerta del cuartel rojo de la calle de Francos Rodríguez. Salían de allí, dice, expediciones para todas partes, mas no por eso quedaba silencioso el cuartel. Había colas en él para alistarse, para recoger armas, para hacer la instrucción. Colas para dar, para darlo todo, y para no pedir nada: las cosas más generosas del mundo.


Sí, tiene razón Petere. Y con él hemos de estar acordes muchos de cuantos escribimos hoy sobre la guerra. Por fortuna, pasaron los tiempos en que los hombres de pluma preferían cohonestar con el ingenio lo estrambótico -disfrazar la tontería humana para que los tontos no la reconozcan por suya- a aceptar con sincero aplauso una verdad bien señalada, que habla a la conciencia de todos. Fue aquello, en efecto, un río generoso, una humana corriente altruista. Y fue corriente y cauce (el Quinto Regimiento), ímpetu popular, frenado por un concepto de la disciplina y de la eficacia no menos popular.


Convendría no olvidar nunca, cuando se habla de la obra del pueblo, toda la parte que en ella pone la inteligencia y la cautela. Cuando se evoca al río popular, apenas si se piensa más que en sus posibles desbordamientos. Se olvida el amplio y flexible lecho por donde corre, sus esclusas y compuertas y las acequias, regatos y atanores que conducen y distribuyen sus aguas. Se piensa que lo popular en España es la anarquía, en el sentido peyorativo de esta palabra. Yo he pensado siempre precisamente todo lo contrario. Siempre creí que, sin la más directa intervención del pueblo, nada completo, nada fuerte, nada orgánico y vital podríamos realizar. Lo anárquico en España es siempre señoritismo, en el mal sentido -si alguno hay bueno- del vocablo. En el Poema del Mío Cid, esa gesta que escribió un hombre de la altiplanicie de Castilla fronteriza con los reinos moros de Aragón, no hay más señoritos propiamente dichos que los Infantes de Carrión, yernos de Rodrigo, los «héroes» del Robledo de Corpes. Contra ellos luchamos, como creo haber demostrado en otra ocasión. Todo lo demás, empezando por el Campeador, es pueblo, hondamente pueblo y, por ende, el elemento constructor y fecundo de la raza.


El Quinto Regimiento surge de una iniciativa del Partido Comunista español, pero el Partido Comunista español (os habla un hombre que no está afiliado a él y que dista mucho en teoría del puro marxismo) es una creación españolísima, un crisol de las virtudes populares, entre las cuales figura nuestro don de universalidad y nuestra capacidad de amor más allá de nuestra fronteras. Nada tan español, nada tan popular  -reparadlo bien-, nada tan sinceramente nuestro como esa honda simpatía, como ese amor fraterno que siente hoy España, la España auténtica, por el pueblo ruso y por los hombres de otros pueblos, que han venido a verter su sangre por una causa humana, generosa y desinteresadamente, al lado nuestro. Los que se dicen defensores de la cultura, y bombardean el Museo del Prado, la pila bautismal de Cervantes y el sepulcro de Cisneros, los hoy llamados fascistas -yo creo que el mote les viene todavía ancho-, los que han abierto las puertas de su patria a las codicias totalitarias, son, en cambio, los mismos que trabajaron siempre por aislarnos del mundo. Ellos son los descendientes de aquellos mayorazgos en corte, que gastaban sus fortunas en adular a la realeza, mientras los pobres segundones descubrían y conquistaban América; ellos -todo hay que decirlo- son los que más de una vez hicieron fecunda a la pobreza española. Merced a ellos, hombres como Cervantes tuvieron que buscar el pan fuera de su patria. Y conste que por ellos ni se hablaría el español más allá del Atlántico, ni se habría escrito el Quijote.


El Quinto Regimiento tuvo desde un principio un contexto integral de la guerra: Hay que luchar y hay que saber por qué se lucha. De aquí la enorme importancia que dio siempre a cuanto se relaciona con la cultura, en su aspecto moral, técnico y artístico. Un episodio no más de la actuación pro cultura del Quinto Regimiento es el tránsito de Madrid a Valencia de los intelectuales y la instauración, en la ciudad del Turia, de la llamada, con ingeniosidad popular, Casa de los Sabios. Se pretende poner a salvo a los más altos productores de la cultura actual, al par que se libertaban del fuego las joyas de nuestros museos, de nuestros archivos, de nuestras bibliotecas. El Quinto Regimiento, que trabajaba por la creación de un ejército regular al servicio de la República, tenía sus raíces no sólo en el Ministerio de Defensa Nacional, sino también en el de Instrucción Pública. La labor de Wenceslao Roces y Jesús Hernández, dos egregios comunistas a quienes debe en dos años -digámoslo de pasada- la instrucción en España más que a un siglo entero de sus predecesores, es actuación del Quinto Regimiento. Digámoslo para gloria suya y satisfacción de cuantos creemos debemos a la verdad antes que a la delicadeza que omite el elogio a boca de jarro.


El Quinto Regimiento fue, en su actuación concreta y limitada, algo admirable y, en cuanto es asequible a la obra humana, perfecto. En su actuación difusa y mediata fue algo más admirable y perfecto todavía. Supo crear, animar, impulsar, supo organizar, asimilar, atraer, hacer cordialmente suyas las esencias de una guerra que es el principio -no lo olvidemos- de una nueva Cruzada. Cuando llegue el día de las grandes simplificaciones, cuando los tópicos actuales hayan adquirido su más profunda significación, se dirá: Fue el Quinto Regimiento el alma de la guerra de España, el firme sostén de la más gloriosa República española, fue España misma, frente a los traidores de casa, desnaturalizados por su propia traición, y las negras y abominables codicias de fuera. Honda y sustancialmente, cuanto en España no fue Quinto Regimiento, cuanto no estuvo de corazón con el Quinto Regimiento, fue -admitamos otra expresión de valor simbólico- quinta columna.

EL QUINTO REGIMIENTO


Rafael Alberti

 

Mañana dejo mi casa,

Dejo los bueyes y el pueblo.

¡Salud! ¿Adónde vas, dime?

-Voy al 5º Regimiento.

 

Caminar sin agua, a pie.

Monte arriba, campo abierto.

Voces de gloria y de triunfo.

¡Soy del 5º Regimiento!

 

 

 

EL QUINTO REGIMIENTO


Canción popular

 

El dieciocho de julio
en el patio de un convento
el partido comunista
fundó el Quinto Regimiento.

 

Venga jaleo, jaleo
suena la ametralladora
y Franco se va a paseo,
y Franco se va a paseo.

Con Líster, el Campesino,
con Galán y con Modesto
con el comandante Carlos
no hay miliciano, con miedo.

 

Venga jaleo, jaleo
Suena la ametralladora
y Franco se va a paseo,
y Franco se va a paseo.

 

Con los cuatro batallones
que Madrid están defendiendo
se va lo mejor de España
la flor más roja del pueblo.

 

Venga jaleo, jaleo
suena la ametralladora
y Franco se va a paseo,
y Franco se va a paseo.

 

Con el quinto, quinto, quinto,
con el Quinto Regimiento
madre yo me voy al frente
para las líneas de fuego.

 

Venga jaleo, jaleo
suena la ametralladora
y Franco se va a paseo,
y Franco se va a paseo.




¡QUINTO REGIMIENTO!


Luis de Tapia[7]

 

¡Chavales cetrinos

de Cuatro Caminos!

¡Valientes chavales,

airosos, marciales,

que derrochan sales

en su movimiento!

¡Quinto Regimiento!

 

¡En el patio, todos,

con tacto de codos,

se forman a miles!

¡Sol de los Madriles

brilla en sus fusiles

y arde el armamento!

¡Quinto Regimiento!

 

¡Dentro de sus “monos”

de azulados tonos,

son impulso y grito,

cuerpo pequeñito

y un corazoncito

que es un monumento

¡Quinto Regimiento!

 

¡Con valor y suerte

vencerán la muerte!

¡Pero si la Idea

pide, en la pelea,

que muera... el que sea,

morirá contento!

¡Quinto Regimiento!

 

¡Muchachos cetrinos

de Cuatro Caminos!

¡Valientes chavales!

¡Bravos oficiales!

¡Rojos ideales!

¡Y bandera al viento!

¡Quinto Regimiento!

 

¡Es una milicia

que el pueblo acaricia!

¡Las madres y hermanos

de los milicianos

levantan las manos,

mientras un sargento

con bélico acento,

grita en la campaña:

“¡Quinto Regimiento,

a salvar a España!”




[1] Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas
[2] El nombre correcto es Eutiquiano Arellano
[3] Vittorio Vidali, conocido en España como Carlos Contreras o Comandante Carlos, fue el auténtico organizador del Quinto Regimiento. Comunista italiano, en el momento de la sublevación era dirigente del Socorro Rojo Internacional. Disuelto el Quinto Regimiento ocupó diversos puestos en el comisariado hasta el final de la guerra.
[4] Miguel Gallo Martínez, capitán de Infantería, participó en la sublevación de Jaca en 1930, pasando posteriormente a la Casa Militar de la Presidencia de la República. Miembro del PCE, formó parte del Quinto Regimiento, mandó la 6ª Brigada, la 24ª División y posteriormente el X Cuerpo de Ejército.
[5] Eutiquiano Arellano, capitán de Infantería retirado, se vinculó desde los primeros días al Quinto, mandó la 1ª Compañía y el Batallón de Acero, y posteriormente la 4ª Brigada. Murió en noviembre de 1936 en la defensa de Madrid.
[6] Poco después y por las evidentes necesidades de más terreno, se desplaza a la Dehesa de la Villa.
[7] Publicado en Milicia Popular, nº 9 de 5 de agosto de 1936

3 comentarios:

  1. Enhorabuena y gracias por esta información tan completa y documetada sobre el Quinto Regimiento.
    Mi abuelo materno, el escritor y periodista republicano Luis Hernández Alfonso (1901-1979), premios Cervantes y Zozaya de 1930, luchó con el Bón. Octubre, que tenía su cuartel general en la finca Parque María, de Cercedilla, y que estaba comandado por Etelvino Vega. De la lucha y de la vida de este batallón en el frente de la Sierra dejó cabal testimonio en una serie de 6 reportajes que publicó en la afamada revista «Crónica» entre el 9 de agosto y el 18 de octubre de 1936. Los he colgado en su integridad (texto y material gráfico) en mi blog «Los Hernández» de memoria histórica familiar, y pueden leerse en los siguientes enlaces:
    http://loshernandez.wordpress.com/2011/09/03/lucha-en-la-sierra-1-la-vida-de-los-milicianos-en-el-frente-de-batalla/
    http://loshernandez.wordpress.com/2010/10/17/lla-vida-de-las-milicias-en-el-frente/
    http://loshernandez.wordpress.com/2011/09/04/lucha-en-la-sierra-3/
    http://loshernandez.wordpress.com/2011/09/04/lucha-en-la-sierra-4/
    http://loshernandez.wordpress.com/2011/09/18/lucha-en-la-sierra-5/
    http://loshernandez.wordpress.com/2011/09/25/lucha-en-la-sierra-6-2/
    Gracias de nuevo y un saludo muy cordial y agradecido.

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    1. Muchas gracias Pablo por su comentario.
      Un cordial saludo
      Antonio Ortiz
      antonioortizmateos@gmail.com

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    2. Hola Pablo. Quisiera saber si su abuelo hizo mención alguna vez a la figura de Luis Cicuendez, el cual formó parte del Batallón Octubre ocupando un puesto relevante y fue el primer alcalde comunista de España de La Villa de Don Fadrique

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