viernes, 8 de febrero de 2013

Las Mujeres en la España del siglo XX. Una aproximación histórica hasta el franquismo.

Carmen Sánchez Ortiz de Zárate
Socióloga, Fundación Domingo Malagón


Hacia la II República.

Acercarse a la historia de las mujeres requiere siempre, de una mirada microscópica. Su presencia y participación están presentes en todo momento, pero resultan invisibles en la mayoría de la ocasiones. Y sin embargo, es imposible reconstruir el siglo XX, de un modo riguroso, sin las mujeres, sin su historia personal y colectiva. Con sus avances y sus retrocesos el siglo XX es el siglo con más protagonismo femenino de la historia de la humanidad. En el futuro nuevos siglos darán nuevos protagonismos a las mujeres, pero hasta que ello sea posible, en el siglo XX se ha modificado las relaciones entre los sexos.
Si bien, en España no contamos con los episodios de lucha sufragista y feminista vividos en Gran Bretaña y EEUU, no por ello dejaron de existir mujeres y organizaciones, que enarbolaron la bandera del feminismo, con sus diferentes matices, con idéntico entusiasmo y parecidos argumentos. Y aunque la “Católica España” consiguió durante más de cuarenta años  retrotraernos a siglo XIX e incluso podríamos decir, que a la edad media, no por ello fue menor el esfuerzo y la lucidez intelectual de sus protagonistas.
El siglo XX iba a traer para los españoles, y desde luego para las españolas cambios radicales, de diferente signo, además de una guerra y posterior represión de enorme violencia. En los primeros treinta años ni las mujeres ni los hombres conseguirán avanzar socialmente, pero si crear las condiciones para esos avances.
En lo que se refiere al empleo femenino, las mujeres trabajan en el campo, en las escardas de primavera, en la recolección del cereal, la vendimia o en la aceituna, con gran discriminación salarial, hasta una peseta de diferencia en el sueldo, lo que podía representar el doble del salario, y  un 55 o 60 % más bajo, que el de los hombres en la industria. A estos sueldos miserables con muchas  horas laborales  (10 hs)  hay que añadir las de las tareas de casa.
En la ciudad el trabajo en el domicilio estaba generalizado. Sobre todo en la costura, las modistillas en Madrid podían llegar trabajar del orden 14 horas diarias para poder subsistir. El hambre y la tuberculosis rondaba a las trabajadoras, como si de un mal querer se tratara. La legislación laboral ignoraba la existencia del trabajo femenino, salvo en lo que a la nocturnidad se refiere. Las “horas indecentes”  estaban reservadas a la prostitución. Aún así, en 1921 la inspección de trabajo detecta 1.500 infracciones de nocturnidad en 4.788 centros.
Aunque el sindicalismo tampoco otorgó  la debida importancia al trabajo femenino, hacia 1918 ya se habían organizado sindicalmente, las estuchistas y faeneras de Málaga, las jornaleras andaluzas y las cigarreras de todo el Estado.
En 1919 Margarita Nelken publica “La condición Social de la Mujer en España”, un análisis de la situación del trabajo femenino: partos en la fábrica, esclavitud del trabajo a domicilio. Elevadas tasas de natalidad y mortandad infantil, mucha prostitución y consiguientemente, frecuencia de las enfermedades venéreas. Esta era , en resumidas cuentas, la realidad de las trabajadoras en la primeras  tres décadas del siglo XX.
Con una situación social tan penosa, no es de extrañar que el siglo arranque con una enorme conflictividad social, las condiciones de vida de los trabajadores propiciaban todo tipo de conflictos. Y en concreto, la primera huelga del siglo, protagonizada por mujeres se produce en 1905, aunque con poco éxito. Sus reivindicaciones más comunes son la equiparación salarial, jornada laboral de 8 horas y  dignificación de las mujeres en las fábricas.  
La nueva situación económica había impulsado  a las mujeres a buscar trabajo fuera de casa. Campesinas que se trasladan a la ciudad para el servicio doméstico, los talleres o las fábricas, allí donde el tejido industrial va creciendo el trabajo femenino también.
Las grandes  huelgas de mujeres se suceden durante el periodo de 1916-21 consiguiendo  negociar con las autoridades y los patronos, y logrando  una parte de sus reivindicaciones, la revolución soviética será fuente de inspiración para las luchas obreras y femeninas a lo largo del siglo.
Irán a la huelga las Estuchistas de Málaga  en 1918, las coristas de Málaga en 1919, en el mismo año, las  modistillas de Madrid, las jornaleras y criadas de Antequera y en 1920 las alpargateras de Alicante. Las cigarreras de Sevilla protagonizaran huelgas durante 1918, 1919 y 1920. Añadiendo a la petición de  subidas salariales, acciones para  bajar los alquileres y una mayor higiene en las viviendas. Consiguiendo una reducción en los alquileres del 50%.
Durante la Huelga General en Barcelona, Málaga, Alicante y Almería, se manifestarán frente a los gobiernos civiles y los ayuntamientos. Asaltarán  los mercados organizando repartos de comida. Bajo la consigna de  ¡En nombre de la humanidad, mujeres tomad las calles¡
Pero la mayor de las huelgas estará protagonizada por hiladoras y tejedoras en Barcelona en 1920, con 20.000 trabajadores en huelga, de los cuales 13.000 serán mujeres y niños, entre el 30 de julio y  5 de septiembre. Estará convocada por La Constancia, sindicato creado en 1912  por mujeres y niños del textil. Irá acompañada por diferentes motines de subsistencia: en los barrios de Barcelona la solidaridad del vecindario, en su mayoría mujeres que ha trabajado en el textil, forman el grueso de las amas de casa, y la huelga adquiere forma  de  colectividad: mercados, plazas y calles. Las mujeres nutren a la familia, su participación por razones de subsistencia, es fundamental, para poder mantener a las familias de las huelguistas y no dudaran en asaltar los mercados o manifestarse ante el gobierno civil de Barcelona. A pesar de la alta masculinización en el movimiento obrero, esta huelga fue fundamentalmente femenina.
Con la dictadura de Primo de Rivera la nocturnidad queda prohibida y las inspecciones son más rígidas, pero la  Patronal solicita al gobierno que derogue la prohibición del trabajo nocturno para las mujeres alegando que: “El horario de noche permitiría a la mujer cumplir con sus obligaciones domésticas”, durante el día.
En cuanto al  movimiento sindical la UGT y la CNT crean su sección femenina hacia 1920,  y es necesario destacar durante este periodo la actividad desarrollada por mujeres como la socialista María Cambils  y a Teresa Claramunt de tendencia anarquista.
En lo que respecta a la situación legal de la mujer, ésta era de absoluta sumisión,  pasando de la autoridad paterna a la del marido. El código civil, de corte napoleónico, vigente en España, mantenía a la mujer con “la pata quebrada y en casa”: el marido, podía dar en adopción a los hijos sin permiso de la madre, o en caso de fallecimiento de éste se designaba un tutor legal a la viuda de por vida. Este código mantenía a las mujeres en situación de adolescencia permanente.
Aunque no tuvieran  la repercusión social que sus compañeras anglosajonas, las mujeres de la burguesía ilustrada van abriéndose camino en defensa de la emancipación de la mujer. En 1920 la conciencia sufragista en las clases medias cristaliza en la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME) y de Acción Femenina en Barcelona.
En 1921 se produce la primera manifestación sufragista, promovida por Cruzada de Mujeres Españolas. Nace también, la  Liga de Mujeres para la Paz y la Libertad asociación de mujeres, compuesta en su mayoría por ensayistas y docentes, que comparten con sus compañeras europeas y americanas un fuerte componente antibelicista.
En 1924, la dictadura de Primo de Rivera concede a las mujeres el derecho  ser cabezas de familia, lo que les concedía el voto en las municipales (como en la Italia de Mussolini), La caída de la dictadura devolvió a las mujeres a su situación anterior, y a la implacable normativa napoleónica.
En lo que respecta a los arquetipos sociales durante el siglo XX se perfilan dos figuras representativas como modelo femenino: El  Ángel del hogar  y La  Mujer moderna. Del imaginario católico inspirado en la Virgen María, a una reformulación tipológica mujer instruida y profesional que se incorpora al imaginario colectivo, pero mantiene intacto los valores de la maternidad como base esencial de su identidad. La  maternidad es mandato biológico para las mujeres, mandato que termina por hacerse social.
Durante estos años, se va a producir un traslado de la base legitimadora de las opiniones del cura a la del médico. Pero las mujeres seguirán careciendo de autonomía, no por ese traslado las mujeres estarán mejor consideradas, para el colectivo médico: la madre es persona incapaz por sí misma de cumplir los requisitos de madre, es una persona ignorante, y es responsable de la alta tasa de mortalidad infantil.

 
II República.

Un año antes de la proclamación de la II República, en  1930 la tasa de analfabetismo femenino rondaba el 44,4 %, y en líneas generales la situación no había cambiado desde la llegada del nuevo siglo.
Para la recién proclamada república  las primeras medidas tuvieran  un carácter de urgencia: la concesión del voto  y modificación de la legislación en materia de derecho.
Durante el gobierno provisional las mujeres son elegibles, pero sólo si están cualificadas. El 1 de octubre se produce la aprobación del derecho de voto, Art. 34 de Constitución de II República Española, tras un debate entre Clara Campoamor y Victoria Kent, en el que la primera defiende el voto femenino, mientras que Victoria Kent considera que ese voto contribuirá a que las fuerzas progresista pierdan futuras elecciones. Para el PSOE las mujeres están sometidas al cura, mientras que algunos republicanos piensan que la naturaleza de la mujer es histérica y sólo deben votar después de la menopausia.
Clara Campoamor gana el debate y la mujer obtiene el voto por primera vez en España, a ese derecho se le unirá el  reconocimiento del matrimonio civil, el divorcio (art.41de CRE),  por mutuo acuerdo (ley de 2 de marzo de 1932). La familia se funda según la constitución, sobre la base del matrimonio y se declara la  autoridad materna y paterna frente a la paterna como única consagrada por el código civil anterior y además se declara la igualdad de los sexos.
Se otorgan los mismos derechos a los hijos legítimos y los ilegítimos. Y se aprueba el Seguro de Maternidad para las trabajadoras que  había sido preparado  en 1929,  no sin reacciones airadas por parte de las propias mujeres que lo consideraban en cierto modo inmoral. 
Mientras la izquierda abría un abanico de cambios en la condición de la mujer, la derecha trabajaba enconadamente, por el regreso a la situación anterior, especialmente la Iglesia: el Vaticano predicaba  prudencia y de forma clandestina alentaba la conspiración contra la república.
La II República fue territorio de enfrentamiento  enconado desde su nacimiento, si bien su llegada nació de la quiebra del régimen monárquico, las fuerzas reaccionarias no cesaron en su empeño por recuperar el poder perdido. La mujeres participaron de esta polaridad de manera activa.

Mujeres de la derecha

En contra de sus propios principios, las mujeres de derechas se mostraron muy activas, y se implicaron en las campañas políticas con el objetivo de luchar contra la secularización del estado y la escuela. Destacará por su actividad, la monárquica Rosa Urraca Pastor.
Participan en el combate electoral, y quieren organizar el voto femenino. Se impulsa Acción Católica, que desde 1932 tiene 38.000 militantes y cuenta con el  Periódico femenino Mujeres Españolas,   sus talleres se utilizan para el adoctrinamiento femenino.
Realizan mítines por toda España (1.200 en Galicia y 4.000 en Salamanca, por ejemplo). Organizan los Tés Azules y Confeccionan listas secretas de simpatizantes. En 1933 es elegida diputada por la derecha Francisca Bohigas. La derecha desarrolla una gran actividad, para Gil Robles de la CEDA,  el voto femenino un regalo inesperado.
Sin embargo, estudios electorales posteriores confirman que el cambio de gobierno del segundo bienio, se produce por el descontento con la situación económica y social y no como consecuencia del voto femenino. El triunfo del Frente Popular confirmaría que la pérdida de voto de la izquierda, no se debió a la influencia del cura sobre la mujer.

Mujeres en la Izquierda

Mientras tanto las mujeres de izquierda reclaman el voto femenino  con tesón y apelando a su condición de madres, por el bien de sus hijos. La maternidad no pierde protagonismos, aunque su sentido sea diferente.
Las feministas republicanas moderadas, no van a dar consigna de voto, consideran que la obtención del voto, en sí mismo, es un triunfo. La ANME se irá haciendo más conservadora y terminará por repudiar a los partidos políticos, fundando Acción Política Femenina Independiente.
En 1933 el PCE sufre una reorganización, en lo que al feminismo se refiere: la creación de La sección española de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, Se trata de una organización femenina de carácter unitario,  dedicada a la lucha antifascista y contra las planes de guerra de Hitler y Mussolini. Su presidenta en España será Dolores Ibárruri, y pertenecerán a su dirección mujeres como Victoria  Kent, Clara Campoamor, Veneranda  Manzano, Catalina Salmerón, Lina Odena, o Encarnación Fuyola.  Contarán para la presidencia de honor con Catalina salmerón, hija del que fuera presidente de la I República. Participan en el I congreso  internacional de Mujeres contra la Guerra y el fascismo en Paris en 1934, y celebraran, además  dos congresos nacionales, el segundo en plena guerra en 1937.
En 1934 se produce en España la Revolución de Asturias.  La situación en que quedan las familias tras la represión desde el gobierno es terrible, con niños abandonados por las calles y familias enteras encarceladas. La asociación, que ha sufrido la ilegalización al igual que otras organizaciones de izquierda  se transforma en Pro Infancia Obrera, dedicando su trabajo a la atención y cuidado de los niños. Nace también en ese año la revista Mujeres, como órgano de la Asociación.
Por  otra parte, un grupo de médicas de ideología  anarquistas fundan la revista Mujeres Anarquistas.
En febrero de 1936 se produce el triunfo del Frente Popular, e igualmente el alzamiento contra el gobierno de la República julio será el fatídico mes del inicio de la guerra de España.

La Guerra de España: la República.

En la España republicana se produce el mayor progreso legislativo y social que había tenido Europa hasta el momento, y esto incluye desde luego, los avances de la mujer. Pero la guerra producirá aún más. Por primera vez, muchas mujeres se incorporarán a la lucha en las trincheras, como milicianas.
La necesidad de contar con la inestimable ayuda de las mujeres, por parte del gobierno así como, la  energía emancipadora por parte de éstas, contribuirá a que se adopten  medidas muy  progresistas inimaginables pocos años antes: Legalización de uniones libres, Incluyendo viudas de milicianos. Instrucción en la aviación. Legalización del aborto por el ministerio de Salud, al frente del cual  se encuentra la anarquista Federica Montseni. Acceso a la formación profesional.  Y su incorporación a la industria de guerra.
Con la organización de las Brigadas mixtas,  se retira a las mujeres del frente, y esto es  considerado, por una parte de las organizaciones de mujeres, como una medida regresiva. Pero el  gobierno republicano quiere profesionalizar el ejército, en la medida de lo posible. Y las mujeres se quedaran en la retaguardia.
AMA apoyará la medida, en palabras de  Dolores Ibárruri: los hombres en el combate las mujeres en el trabajo. En la misma línea que AMA de impulso de un movimiento unitario de mujeres, la Juventud Socialista Unificada, creará Unión de Muchachas, en Madrid y en Valencia.
En torno al núcleo de la revista Mujeres Libres nacerá la organización del mismo nombre  en 1937, gracias al impulso de Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Camposada y  Amparo Poch y Gascón, y aunando reivindicaciones feministas con la ayuda al frente.
Las organizaciones sindicales  tendrán una enorme importancia durante la guerra éstas van a ser una parte fundamental del sostenimiento de la industria de guerra. No sólo en  el caso de sindicatos  como  de la Aguja de Madrid, que cuenta con  Petra Cuevas como presidenta,  o del textil en Asturias, sectores tradicionalmente ocupados por mujeres sino, que además las mujeres van a tener un gran protagonismo incorporándose a la industria: serán municionadoras,  estarán en las cadenas de montaje o en la organización de los abastos. Especialmente  van a jugar un papel fundamental en el sostenimiento del ejército, y en la resistencia de la República, tanto en lo que a producción se refiere como a la organización de la retaguardia. De ese sostenimiento, se ocuparan con un despliegue sorpréndete de actividad, la Asociación de Mujeres Antifascistas,  Mujeres Libres y Unión de Muchachas. El trabajo desarrollado por estas organizaciones es tan importante como extenso, más de 50.000 mujeres militan en AMA, creando agrupaciones de base por toda la geografía de la España republicana, su participación en la comisión Interministerial del gobierno de la Republica le asignará las tareas de organización de la retaguardia y  de suministro al ejército junto con los ministerios de la Guerra Industria y Comercio.

En el lado franquista.

Mientras, en la España franquista el retroceso es total, su participación se reduce al trabajo como lavanderas y cocineras en la colaboración con los alzados, y la creación el Auxilio de Invierno.
Por otra parte, de manera clandestina, se  organizan redes de resistencia antifascista entre las mujeres republicanas en la España dominada por los alzados.
Dos ópticas diferenciadas van rivalizar en cómo organizar el orden moral  y la actividad de las mujeres, Mercedes Sanz Bachiller, viuda de Onésimo Redondo se inspirará en la Alemania nazi, las mujeres deben colaborar con misiones de propaganda y organización. Mientras que Pilar Primo de Rivera,  se supeditará a las indicaciones de la Iglesia católica.
En principio, para falange es imprescindible la separación iglesia-estado y la lucha contra la gran propiedad. Pero la “España Grande e Imperial” va a tener el resultado inverso. El Regreso al orden moral será  impulsado por  la Iglesia y España va a ser  más nacional-católica que fascista.
La iglesia dictará normas contra el deporte, el nudismo en las playas y la frivolidad. Regulará los centímetros de las faldas,  los usos amorosos, el pensamiento de las mujeres, la utilización del bañador…  toda la vida privada y pública de las mujeres.
Durante la guerra, Sección Femenina de Falange crea el Auxilio de invierno, que terminará siendo el Auxilio Social, que significará para muchos, un plato de comida caliente, durante los largos años de posguerra.
Monseñor Gomá en sus “Carta a los obispos del mundo entero”, determina, supresión de la educación mixta y “libera a la mujer  del taller y del trabajo”. (1938)
Pilar Primo de Rivera sentencia: “La única misión que la Patria asigna a las mujeres es el hogar”.
Bajo la influencia de la Iglesia se deroga la ley sobre el matrimonio civil, y de manera retroactiva el divorcio. El código penal se reforma para los delitos: aborto, adulterio y concubinato y prostitución estará regulada en  un primer momento. El nuevo Código civil otorgará a 25 años mayoría de edad para las mujeres y a los 23 para los hombres.
Y la represión contra las republicanas será enormemente violenta, se fundamentaré en carecen de la condición de esencia femenina: son  guarras, monstruos hambrientos de sangre… Serán culpables por ser hermana, mujer o madre de vencido. Y por ello serán fusiladas, o sufrirán cárcel, violaciones, aceite de ricino, cortes de pelo, reeducación de sus hijos…
El final de la guerra de España, es el comienzo para todos, de la larga noche del franquismo, pero para las mujeres esa noche será algo más fría, y algo más oscura.

 
Organizaciones de mujeres en la primera mitad del siglo XX.

*      Junta de Damas de la Unión Iberoamericana de Madrid. Publican la Ilustración de la Mujer.
*      Cruzada de Mujeres Españolas. Carmen Burgos (Colombine).
*      Lliga Patriótica de Dones, 1906. Sección femenina de la Lliga Regionalista.
*      Agrupación Femenina Socialista. Margarita Nelken y Virginia González.
*      Asociación Nacional de Mujeres Españolas. Clara Campoamor, Elisa Soriano, Maria de Maeztu, Julia Reguero, Victoria Kent. Sufragio femenino.
*      Liga para el progreso de la mujer y la sociedad, Concepción Arenal. Valencia.
       Acción  Católica de la Mujer. Fundada por  el Cardenal Guisasola.
*      La Progresiva Femenina. Barcelona
*      La mujer del Porvenir. Barcelona.
*      Juventud Universitaria Feminista. (sección juvenil de ANME) 1920.
*      Acción Femenina. Carmen Karr.
*      Unión de Mujeres de España. Marquesa de Ter, María Martínez Sierra, Carmen Eva Nelken.
*      Asociación de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, y durante la guerra Asociación de Mujeres Antifascistas. Dolores Ibárruri, Victoria Kent, Margarita Nelken, Clara Campoamor, Encarnación Fuyola, Lina Odena…
*      Mujeres Libres, 1937.Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Camposada, Amaparo Poch y Gascón.
*      Sección Femenina de Falange Española.  Fundadoras: Mercedes Sanz Bachiller y Pilar Primo de Rivera.

BIBLIOGRAFIA:
ALCALDE, Carmen.
La mujer en la Guerra Civil Española. Editorial Cambio16, Madrid 1976.
BUSSY GENEVOI Daniele, Mujeres de España de la República al franquismo, en Historia de las Mujeres.  Editorial Taurus, Madrid 2003.
GARCIA-NIETO, Carmen Guerra Civil española 1936-1939. Editoral. Salvat. Barcelona, 1982.
IBARRURI  Dolores, El Único Camino, Colección Ebro edición 93.
NASH Mary, Maternidad Maternología y reforma Eugénica en España, en Historia de las Mujeres  Editorial Taurus, Madrid 2003.
RAMOS Mª Dolores, ¿Madres de la Revolución? Mujeres en los movimientos sociales, en Historia de las Mujeres  Editorial Taurus, Madrid 2003.

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