martes, 21 de mayo de 2013

Izquierda Unida exige el cierre de Garoña el próximo mes de julio, como estaba previsto, y reclama al ministro de Industria que acabe con la "sumisión al lobby nuclear"

Martes, 21 de mayo de 2013   
  
El responsable federal de Izquierda Unida de Políticas Energéticas, Adolfo Barrena, afirma que “el PP desprecia los elevados riesgos para la ciudadanía y el medio ambiente que supone esta actividad”
 
El responsable federal de Izquierda Unida de Políticas Energéticas, Adolfo Barrena, considera “inaceptable” que con el aval del ministro de Industria “ahora, de pronto, se pretenda ampliar por un año más la explotación de la central nuclear de Santa María de Garoña, una planta claramente obsoleta y que supone un riesgo gravísimo para la ciudadanía, para la salud y para el medio ambiente”.

Barrena recuerda que el cierre definitivo de la central burgalesa de Garoña, acordado por el Gobierno del PSOE, está previsto para el próximo 6 de julio y que, aunque la compañía Nuclenor -propietaria de las instalaciones y participada al 50% por Iberdrola y Endesa- pudo acogerse a una prórroga hasta el 2019, rechazó esta posibilidad.

El dirigente federal de IU afirma que “es evidente que Nuclenor pretende seguir hibernada un año, sin producir electricidad, con la intención de acogerse a las futuras ventajas que un Gobierno pronuclear como el de Mariano Raroy piensa ofrecer a las centrales nucleares en activo dentro de la nueva reforma energética que prepara. Podemos estar en la antesala de una prórroga de las nucleares”.

Para Barrena, “el Gobierno del PP y Nuclenor pretenden que el Consejo de Seguridad Nuclear haga un nuevo informe que dé respuesta favorable a las expectativas de la empresa y a los intereses del ministerio de José Manuel Soria”. En este sentido, Izquierda Unida denuncia la “absoluta sumisión del Gobierno de Rajoy al lobby energético nuclear y al poder económico de las grandes compañías eléctricas. El PP desprecia de esta manera los elevados riesgos para la ciudadanía y el medio ambiente que supone esta actividad”.

“Una vez más –señala Adolfo Barrena- el Partido Popular enseña su cara más liberal y antepone los intereses económicos, en este caso de los propietarios de Garoña, al interés general que exige y reclama el cierre de todas las centrales nucleares y un plan energético en el que ganen presencia e importancia las energías renovables y los recursos endógenos”.
 

República Bolivariana de Venezuela hoy. Proceso revolucionario


En crisis. de Olmo Calvo y Celia Hernández

 
 
Fotografías y vídeo: Olmo Calvo
Montaje: Celia Hernández

8 è Cicle de Cinema Republicà. Trencant silencis



Los brigadistas chinos en la Guerra Civil. La llamada de España (1936-1939)

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Los brigadistas chinos en la Guerra Civil. La llamada de España (1936-1939).

Hwei-Ru Tsou y Len Tsou
352 páginas 16 x 24 cms.
20,00 euros
La Catarata

No se sabe con certeza cuántos chinos combatieron en la guerra civil española. Algunas fuentes de la época calculan que cerca de un centenar. La mayoría formaba parte de las Brigadas Internacionales, pero algunos lucharon en el Ejército republicano. Pero lo más destacable es el propio hecho en sí: el que hubiera ciudadanos chinos combatiendo en la guerra de España en momentos en que en la propia China tenía lugar otra guerra a gran escala contra los invasores japoneses que reclamaba la participación de todos los ciudadanos patriotas, incluidos los de la diáspora. De las historias individuales que se han podido investigar se deduce que la mayor parte no vino directamente de China, sino que ya estaban asentados sobre todo en Europa y en menor medida en Estados Unidos y otros países. Eran emigrantes, obreros, médicos, periodistas, pequeños comerciantes que llegaron por propia voluntad, accidentalmente o enviados por su organización política. Pero ¿quiénes eran y por qué se fueron a España a participar en la guerra?
Presentación del libro "La llamada de España.
 Los voluntarios chinos de la Guerra Civil"
Exiliados de un tiempo futuro
 
Los responsables del Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales, dependiente de la Universidad de Castilla-La Mancha y del Instituto de Estudios Albacetenses, estamos orgullosos de presentar no un libro más sobre la guerra civil española sino una magnífica investigación, tan rigurosa como amena y comprometida. Aborda un tema inédito, la vida de aquellos hombres que, desde la parte más lejana de nuestro planeta, vinieron a esta pequeña península a luchar por valores de libertad, de justicia y de una fraternidad vivida sin fronteras.
 
Estamos seguros que este libro, La llamada de España.
 Los voluntarios chinos de la Guerra Civil, cautivará a un amplio público por su contenido y por lo bien escrito que está. Mérito que corresponde, sin duda, a sus autores, Hwei-Ru Tsou y Len Tsou, dos
científicos taiwaneses residentes en Estados Unidos que supieron de la existencia de combatientes chinos en nuestra guerra civil ojeando un álbum publicado por la Brigada Lincoln para conmemorar su 50º aniversario. Investigaron concienzudamente y han reconstruido las historias de las vidas de trece de aquellos jóvenes que fueron parte de las Brigadas Internacionales.
 
Este libro también deslumbra por la agilidad del castellano con el que nos lo ofrece el equipo de traductores del chino, coordinado por el profesor Laureano Ramírez Bellerín, y revisado por Maialen Marín Lacasa, Zhou Minkang y el propio Laureano Ramírez. Ha sido una traducción financiada por el Departament de Traducció i Interpretació de la Universitat Autònoma de Barcelona. A todos ellos le debemos poder disfrutar del conocimiento de esta obra.
 
Por lo demás, ya se sabe que la guerra civil española fue entre otras cosas un conflicto internacional: la primera batalla contra el fascismo y el autoritarismo que se expandían por la Europa de los años treinta, y también por muchos otros países, como ocurría por entonces en la lejana China. También es conocido el fuerte desequilibrio de los apoyos internacionales en la guerra civil. Los militares golpistas contaron desde el principio con la ayuda militar de la Alemania nazi y la Italia fascista, mientras que la República se encontró con la neutralidad de las potencias democráticas y tan solo con el apoyo de la URSS. Sin embargo, la defensa de la República suscitó un movimiento prácticamente inédito hasta entonces en la interminable historia de los conflictos. Desde el mismo mes de julio de 1936, al extenderse por el extranjero las noticias de la rebelión militar, comenzaron a llegar a España voluntarios procedentes de otros países que llegaban por su cuenta y riesgo, de forma individual.
 
Fue un movimiento espontáneo de solidaridad sin fronteras, totalmente nuevo. Ahora bien, dicho impulso fue encauzado de inmediato por la Internacional Comunista bajo los auspicios del Partido Comunista Francés. Así es como se dio cauce organizativo a ese “ejército de voluntarios” que tomó el nombre de Brigadas Internacionales. Importa subrayar que, en todo caso, las Brigadas Internacionales no fueron, como se las acusó –y se las acusa- desde la propaganda franquista y neofranquista, un “ejército de la KOMINTERN”. Estaban formadas por miembros de la izquierda antifascista, en su mayoría jóvenes, muchos de ellos comunistas, sí (en torno a un 60%), pero también socialistas, anarquistas o sin partido. En definitiva, todos ellos eran trabajadores políticamente conscientes, y procedían de países tan variados y diferentes como el Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Cuba, México, Uruguay y también de Asia, de Nueva Zelanda o de China, como ahora se descubre con este libro.
 
No cabe duda, vinieron de forma voluntaria. Ni la Internacional Comunista ni el mismo Stalin podían obligar a los jóvenes de tan diferentes países a luchar por la República española, como sí podían y así lo hicieron Hitler y Mussolini a favor de Franco con la Legión Cóndor alemana o con el Corpo di Truppe Volontarie (CTV) italiano. Se calculan unos 35.000 voluntarios extranjeros los que combatieron por la República, su número osciló, según el momento, entre los 12.000 y 16.000, la cifra más elevada, que se alcanzó en el punto álgido de su reclutamiento, en la primavera de 1937. Probablemente el puñado de brigadistas chinos, que no llegó a un escaso centenar, representaba poco numéricamente, pero sí que simbolizó el enorme impacto de solidaridad internacional que suscitó el Frente Popular. Vinieron a luchar contra unos militares que sólo tenían la meta de frenar cualquier atisbo de mejora de los derechos ciudadanos.
 
Los brigadistas expresaron una guerra sin fronteras contra el avance de las propuestas fascistas que no sólo se desplegaban en Europa; también en la China de los años 30. En este sentido, no es casual el dato de que cerca de una cuarta parte del total de los brigadistas fuesen voluntarios judíos, o que en la brigada Abraham Lincoln combatiesen unos 90 afroamericanos de modo que fue la primera unidad militar no segregada racialmente que existió en los Estados Unidos.
 
Por eso los brigadistas representaban un nuevo espíritu, el de la lucha por construir de modo internacional un mundo de igualdad y libertad, sin explotación ni discriminación. Hoy vemos, sin embargo, la URSS con la perspectiva de saber cómo aquel experimento degeneró en todo lo contrario de lo que predicaba, pero no se puede olvidar que en 1936 simbolizaba para millones de personas la primera vez en la historia en que los desheredados de siempre, al fin, podían tomar las riendas de su propio destino. No hacía ni veinte años que unos obreros desarrapados se habían hecho con los resortes del poder de un imperio como el zarista. En los años treinta solo algunas voces aisladas planteaban lo que implicaba aquel poder comunista. Amplios sectores sociales consideraban todavía la URSS como el faro que iluminaba otro futuro. Fue el contexto en el que hay que valorar la lucha de aquellos brigadistas que vinieron a España con la esperanza de construir una nueva sociedad sin diferencias de clase, de raza y de género. El poeta norteamericano Sol Funaroff lo expresó de modo rotundo: “Soy el exiliado de un tiempo futuro… de tierras de libertad que puede que nunca conozca”. (1)
 
Sin embargo, el tiempo político se volvió contra ellos en 1939. Por eso, las posiciones de los brigadistas en todos los lugares quedaron fuera de lugar políticamente, también a partir de 1945, incluso con frecuencia quedaron existencialmente marginados. Esto también ocurrió con los brigadistas chinos. Sirva, por tanto, esta obra como contribución a un mejor conocimiento de aquel movimiento pionero de solidaridad internacional al aportar una perspectiva inédita, la de aquel puñado de voluntarios chinos que vinieron a luchar codo con codo con los milicianos de la República. Vale la pena leer este libro y conocer las vidas, experiencias y posteriores trayectorias de sus protagonistas porque, en efecto, como escribió el citado poeta, fueron “exiliados de un tiempo futuro” de libertad.
 
Nota:
 
(1) Del poema de Funaroff, The Bellbuoy, citado por Helen GRAHAM: La guerra y su sombra. Una visión de la tragedia española en el largo siglo XX europeo, Barcelona, ed. Crítica, 2013, p. 141, nota 10.
 
Juan Sisinio Pérez Garzón y Antonio Selva Iniesta. Universidad de Castilla-La Mancha, Instituto de Estudios Albacetenses



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El duende del maquis. Jesús Martínez Maluenda

Jaume Serra Fontelles | Virus.
Reseña por Julián Vadillo
20/05/13 · 13:30

Si recorres países como Francia o Italia, puedes comprobar cómo en la memoria antifacista que surge tras la Segunda Guerra Mundial, está muy presente la participación guerrillera o partisana en su contribución para el aplastamiento de los fascismos europeos. Las resistencias y las guerrillas fueron parte fundamental de esa lucha. Una lucha guerrillera a la que España no fue ajena, tanto en su participación en Europa como en la lucha antifranquista.
Sin embargo en muchas ocasiones un manto de olvido ha caído sobre la lucha guerrillera contra el Franquismo en España. Las razones son múltiples siendo la fundamental los casi cuarenta años de una dictadura que asesinó y sepultó a los integrantes de la oposición al Franquismo. Un manto de olvido que el posterior sistema democrático se guardo muy bien de continuar. Este manto de olvido junto a la demonización que determinada pseudo-historiografía ha relatado sobre el maquis (termino francés), ha servido para deformar la historia de la resistencia guerrillera antifranquista. Sin embargo contamos actualmente con historiografía seria y trabajos consistentes que han recuperado las acciones de los guerrilleros antifranquistas.
En este último aspecto se inscribiría la obra de Jaume Serra, que ya había tenido la oportunidad de rescatar la vida y actividad de algunos maquis en una serie de la televisión catalana. Pero el libro que nos presenta aquí tiene otro componente. No habla de las actividades de Quico Sabater, de Caraquemada, de Facerías o de Massana, todos legendarios maquis anarquistas. Habla de acción de un personaje cuyo cometido era más oscuro pero igual o más importante que las propias acciones. La actividad de Jesús Martínez Maluenda, conocido como “el duende”, era conducir a los maquis en el paso por los Pirineos, buscarles las rutas más acordes y menos peligrosas para poder pasar a España y poder ejecutar las acciones en la lucha contra el franquismo. Una acción que alguien tenía que hacer y que Martínez Maluenda lo hizo hasta muy avanzada edad.
Un libro a caballo entre la biografía y las memorias, corto pero intenso, que nos sirve para acercarnos a una vida anónima y apasionante. Otro acierto de Virus editorial en su tarea de recuperación de la historia de la oposición al Franquismo.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/culturas/duende-maquis-jesus-martinez-maluenda.html

Manolo Monereo: De la crisis a la revolución democrática


Lo que se intenta argumentar en este libro es que estamos en un cambio de época para peor y que el pasado no volverá. Lo que hay detrás es muy conocido: una grave crisis sistémica del capitalismo histórico, una “gran transición geopolítica” que está definiendo una radical redistribución del poder a nivel mundial, la decadencia del “Occidentalismo” como geocultura dominante y más allá una crisis ecológica y social de grandes dimensiones.

En España estamos ante una auténtica involución social y política, marchando aceleradamente hacia el subdesarrollo, convertidos cada vez más en periferia subalterna de una Unión Europea alemana. Estamos viviendo un auténtico Estado de Excepción caracterizado por el predominio de los poderes fácticos, la suspensión del derecho y la progresiva conversión de nuestros sistemas po­líticos en democracias “limitadas y oligárquicas”. Es por esto que el verdadero debate está entre los que aceptan como inevitables ajustes, involuciones sociales y políticas, y aquellos que creen que los derechos sociales y las libertades se defienden profundizando la democracia como desarrollo del autogobierno de las poblaciones, garantizando la soberanía popular y definiendo nuevas reglas que hagan efectivos los derechos sociales y pongan la economía al servicio de las necesidades básicas de las personas.

Lo que eso significa aquí y ahora es proceso constituyente y poder ciudadano, en definitiva, una Revolución Democrática para una República Plebeya.